El lóbulo de la oreja es el sitio más universal para la perforación del cuerpo, pero definitivamente no es la única opción que existe.
Aproximadamente uno de cada cuatro adolescentes tiene un piercing en algún otro lugar. Se pueden perforar la lengua, los labios, la nariz, las cejas, los pezones, el ombligo y los genitales.
A lo largo de la historia, el piercing corporal ha sido un símbolo de belleza, sexualidad y ritos de iniciación.