Glutamato monosódico: el aditivo adictivo, que te hace engordar

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¿Alguna vez te preguntaste qué pueden tener en común las papas fritas de copetín, algunos embutidos, y esas galletitas negras rellenas, tan famosas, que te resultan tan ricas que no puedes resistir la tentación de devorarlas cuando las tienes a mano?

Lo que tienen en común es un aditivo denominado glutamato monosódico, que es incorporado en su elaboración para mejorar el sabor y generar adicción al producto.

Qué es el glutamato monosódico

El glutamato monosódico (GMS) es un popular potenciador del sabor derivado del ácido L-glutámico, un aminoácido natural que es necesario para la creación de proteínas.

Además de usarse como aditivo alimentario, el GMS se encuentra naturalmente en algunos alimentos, como los tomates y los quesos.

Se presenta como un polvo blanco cristalino que disuelve libremente en agua, pero no es higroscópico.

No tiene sabor definido sino que lo que logra es potenciar los sabores de los diversos alimentos.

Utilizado de forma correcta y en adecuada cantidad, el GMS tiene la capacidad de incrementar otros compuestos de sabor activos, y es por eso que se lo puede utilizar como un potenciador del sabor salado, como reemplazante de una parte de la cantidad de cloruro de sodio (sal de mesa) que se le agrega habitualmente a las comidas.

Pero no debe ser sometido a temperaturas muy elevadas, de manera que no es aconsejable usarlo para cocinar.

Aunque algunos expertos argumentan que puede tener efectos secundarios potencialmente peligrosos, particularmente cuando se consume a largo plazo y en grandes cantidades, ha sido reconocido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y otros organismos nacionales e internacionales, como un producto seguro para uso alimentario humano.

Glutamato monosódico y obesidad

Algunas investigaciones en humanos han demostrado que consumir GMS puede promover el aumento de peso y aumentar el hambre, la ingesta de alimentos y el riesgo de síndrome metabólico, un grupo que incrementa el riesgo de inflamación y afecciones crónicas, como enfermedades cardíacas y diabetes.

Un estudio realizado con adultos sanos encontró que quienes consumían más GMS tenían más probabilidades de tener síndrome metabólico que quienes lo consumían en cantidades menores, y que cada aumento en el consumo de un gramo diario aumentaba significativamente las posibilidades de tener sobrepeso.

En una investigación con roedores se comprobó que la ingesta de glutamato reduce los niveles de leptina, hormona que disminuye el hambre y promueve la saciedad así como el gasto calórico, razón por la cual este aditivo ha sido vinculado con un mayor riesgo de sufrir obesidad. Pero aún no hay resultados definitivos en lo que se refiere a humanos.

Sin embargo algo resulta claro: los alimentos que comúnmente contienen GMS no son buenos para la salud en general, ya que suelen contener también elevadas cantidades de grasas trans, azúcar refinado y saborizantes artificiales.

Por lo tanto, eliminar los productos que contienen este aditivo probablemente beneficiará tu salud a largo plazo.

Alimentos que generalmente contienen glutamato monosódico

Alimentos envasados

La mayoría de las sopas, caldos y consomés pre-hechos contienen GMS.

Las comidas congeladas, la pizza congelada, los fideos instantáneos, algunas marcas de papas fritas e incluso algunos quesos procesados también suelen incluir GMS.

Es muy importante revisar las etiquetas si se desea comer un alimento más natural.

Condimentos

Aunque el GMS se considera un condimento en sí, los fabricantes generalmente lo agregan a otros productos que también se utilizan para condimentar, como por ejemplo algunas mezclas de especias.

Las empresas productoras de aderezos para sándwiches, como el ketchup y la mayonesa, tienden a incluir GMS en sus recetas.

Bebidas y snacks

Algunas bebidas no alcohólicas, mezclas de té helado, concentrados y bebidas deportivas contienen GMS.

También es común que las golosinas para niños contengan GMS: galletitas dulces, alfajores industrializados, bocadillos de frutas y de dulces, chicles y algunas barras de caramelos.

Incluso pueden contener GMS algunos productos que la mayoría de la gente considera naturalmente saludables, como algunos yogures saborizados, postres lácteos. barras de cereales, y el requesón y otros quesos untables.

Embutidos y productos cárnicos

Los embutidos y las hamburguesas congeladas suelen contener GMS.

También el tocino ahumado, el jamón, el atún enlatado, los nuggets y el salmón ahumado.

Los restaurantes de comida rápida suelen incluir GMS en sus preparaciones, especialmente en las que contienen carne de vaca y pollo.

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