Invierno y problemas cardiovasculares

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Tal vez hayas escuchado que tu estado de ánimo puede decaer en el invierno.

El trastorno afectivo estacional, un trastorno depresivo mayor que ocurre aproximadamente en la misma época cada año, afecta emocionalmente a muchas personas. Pero ¿qué pasa con el corazón a nivel funcional?

Las investigaciones y los expertos indican que el clima frío puede aumentar el riesgo de presión arterial alta e incluso ataques cardíacos.

El clima frío y los trastornos cardiovasculares

El clima frío puede aumentar el riesgo de ataque cardíaco, empeorar la insuficiencia cardíaca e incrementar la presión arterial, porque genera un estrés adicional en todo el organismo.

Varios estudios, incluido un pequeño estudio del año 2023, en el que se incluyeron treinta y cuatro participantes sanos, han encontrado que el estrés por frío puede desencadenar un aumento en la presión arterial de una persona, e incrementar una serie de riesgos adicionales para la salud del corazón.

La respuesta al estrés es fisiológica.

En el estudio mencionado, los investigadores observaron que el aumento de la presión arterial se debió a un cambio en la resistencia periférica total (fuerza utilizada por el sistema vascular del cuerpo para la circulación sanguínea), y sugirieron que ese cambio se debió a la vasoconstricción cutánea debida al enfriamiento de la cara, que reduce el flujo sanguíneo y la temperatura de la piel.

En respuesta a la exposición al frío, los vasos sanguíneos se contraen para evitar la pérdida de calor, y esto aumenta la tensión en el corazón.

Aunque la actividad física puede reducir el riesgo de presión arterial alta y otros problemas cardiovasculares, un aumento repentino de la actividad física también puede afectar el corazón.

Las personas con afecciones cardiovasculares preexistentes corren un mayor riesgo de sufrir un aumento de la presión arterial u otros problemas cardíacos con el frío.

Por ejemplo, en una persona que ya tiene algún grado de bloqueo en las arterias que irrigan el corazón, al aumentar la carga de trabajo cardíaco es posible que el músculo no reciba suficiente flujo de sangre y se produzca dolor en el pecho o angina. Si el proceso continúa, incluso puede causar daño al músculo cardíaco.

El riesgo de accidente cerebrovascular también es una preocupación.

Un estudio del año 2018 sugirió que el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, que ocurre cuando un coágulo de sangre reduce o bloquea el flujo de sangre al cerebro, es más alto en pacientes con fibrilación auricular (latidos cardíacos irregulares) y también es más alto en el invierno.

Un estudio del año 2016 indicó un vínculo entre las temperaturas promedio más bajas y las hospitalizaciones por accidente cerebrovascular.

Un estudio, realizado en el año 2019 en Brasil, también sugirió que el riesgo de muerte por accidente cerebrovascular aumenta a medida que bajan las temperaturas.

Cómo reducir los riesgos

Tener presión arterial alta o tener un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón no significa que una persona se vea impedida de salir de su casa durante todo el invierno, viéndose obligada a hibernar.

La mayoría de las personas pueden hacer su vida normal, tomando algunas precauciones simples.

Calentamiento previo

Antes de salir y especialmente antes de encarar una actividad física al aire libre, más que en otras estaciones, en invierno es imprescindible realizar un calentamiento previo que incluya estiramientos y alguna actividad liviana.

El frío provoca tensión y rigidez a los músculos, lo cual también incrementa el riesgo de lesiones o contracturas, de manera que, sea cual sea la actividad que vayas a realizar, siempre resulta necesario un acondicionamiento general, que puede incluir unos minutos de trote o carrera suave para permitir que tu cuerpo entre en calor de manera progresiva.

También considera trabajar un poco las articulaciones que más vas a utilizar para la práctica deportiva, de entrenamiento o simplemente para una actividad habitual.

Elección de la ropa adecuada

El tipo de ropa que utilices durante la actividad en el exterior debe mantener tu cuerpo a la temperatura apropiada, de manera que lo más conveniente es usar prendas transpirables superpuestas, de forma que puedas librarte fácilmente de las que te sobren cuando empieces a sudar.

La ropa exterior debe ser resistente al viento y al agua, porque ayuda a mantener el calor corporal.

También es importante usar guantes de abrigo y un gorro o sombrero, porque en invierno tu cuerpo pierde mucho calor por la cabeza.

Si hay mucho viento puede ser conveniente usar una bufanda que cubra la boca y la nariz.

Cómo hacer ejercicio de forma segura en el frío

La Sociedad Americana del Corazón recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa cada semana.

Para hacerlo con seguridad en invierno, especialmente a partir de los cincuenta años o si tienes algo de sobrepeso, trata de comenzar con ejercicios suaves, como el yoga o la natación en lugares cerrados y calefaccionados.

También puedes organizar tu rutina a domicilio, aprovechando la infinidad de videos disponibles en internet.

Los hay adecuados a las necesidades más variadas. Puedes elegir el que mejor se adapte a tus necesidades y el que te resulte más placentero (esto último es muy importante).

Pero recuerda siempre que el esfuerzo excesivo, incluso en el interior, puede aumentar el riesgo de un problema cardíaco.

Si tienes antecedentes de problemas cardiovasculares o hipertensión preexistente, o si estás muy excedido de peso, es imprescindible consultar a un profesional de la salud antes de comenzar cualquier actividad física nueva.

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