Productos ultraprocesados y muerte prematura

Todos sabemos que los llamados alimentos ultraprocesados son perjudiciales para la salud, contribuyendo a la aparición de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y la hipertensión.
En realidad los ultraprocesados no son alimentos sino preparaciones industriales comestibles, diseñados y fabricados para promover su consumo elevado.
En su composición intervienen algunos ingredientes, como el azúcar y el glutamato monosódico, que estimulan nuestro paladar y nuestro aparato digestivo enviando al cerebro señales placenteras que nos estimulan a seguir comiendo.
La industria de la alimentación ha creado en nuestra mente y en nuestra vida una necesidad que se ha convertido en una auténtica adicción.
Un nuevo estudio, realizado en Brasil en 2019, encontró que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con un aumento significativo de muertes prematuras prevenibles por todas las causas.
Aunque en Brasil se consumen muchos menos alimentos ultraprocesados que en otros países con altos ingresos, como Estados Unidos, su consumo está asociado con más del diez por ciento de las muertes prematuras prevenibles por todas las causas.
La investigación
El estudio modeló datos de encuestas dietéticas representativas a nivel nacional, y datos de mortalidad de Brasil, para vincular los patrones dietéticos, considerando el alcance y el propósito del procesamiento industrial de alimentos, con las muertes por todas las causas.
Los investigadores utilizaron análisis estadísticos para estimar la proporción del total de muertes que podrían atribuirse al consumo de ultraprocesados, y qué impacto tuvo sobre la mortalidad la reducción de la ingesta de estos productos en un diez, veinte y cincuenta por ciento, utilizando datos de 2019.
Según los hallazgos del estudio, más de medio millón de adultos, de entre treinta y sesenta y nueve años, murieron prematuramente en 2019, y casi trescientas mil de esas muertes se debieron a enfermedades no transmisibles prevenibles.
Necesidad de reducir el consumo de ultraprocesados
Las conclusiones de este estudio se suman a un creciente cuerpo de literatura médica que destaca la importancia de reducir el consumo de productos ultraprocesados.
Además de las enfermedades que señalamos más arriba, también se ha demostrado que el consumo de ultraprocesados contribuye a la aparición de algunos tipos de cáncer, del síndrome metabólico, la depresión, el asma, la diverticulosis, la migraña y, en los niños, las enfermedades respiratorias sibilantes.
Los ultraprocesados están elaborados con ingredientes perjudiciales para la salud, como azúcar refinada, edulcorantes químicos, saborizantes, exceso de sal y grasas, emulsionantes, conservantes y potenciadores del sabor.
Y los procedimientos de preparación y elaboración que tienen esos productos son tan perjudiciales o incluso más que los ingredientes: fritura, refinación, hidrólisis de proteínas, hidrogenación, extrusión de harinas y cereales, entre otros.
Los ultraprocesados que consumimos con mayor frecuencia
Pizzas congeladas
Hamburguesas elaboradas industrialmente
Comidas rápidas
Papas fritas industriales y otros snacks
Embutidos
Cereales refinados y edulcorados
Jugos de frutas envasados
Refrescos y gaseosas azucaradas o edulcoradas
Aguas saborizadas
Bollería y postres industrializados
Productos lácteos saborizados y edulcorados
Barritas de cereales y dietéticas
Golosinas
La lista es larga e incluye a muchos de los productos que se expenden a diario en los supermercados y tiendas de alimentos.
Diferencia entre ultraprocesados y alimentos procesados
Los productos ultraprocesados carecen de proteínas, fibra y micronutrientes, mientras abundan en calorías, azúcar, grasa total y grasa saturada.
Los alimentos procesados como los aceites, harinas, el azúcar menos refinado, las harinas integrales y las pastas, las frutas y verduras envasadas, los frutos secos o deshidratados, las carnes o pescados ahumados, los quesos, los lácteos sin agregados químicos, las verduras y hortalizas congeladas, no son perjudiciales para la salud.
Una dieta sana y equilibrada debe basarse en alimentos frescos y mínimamente procesados, siempre que sea posible.