El calzado inadecuado puede dañar los pies

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Un par de zapatos mal elegido puede arruinar los pies, provocando lesiones dolorosas, pero también daña la columna vertebral, al afectar la postura del cuerpo al caminar.

También aumenta el riesgo de accidentes y caídas por pérdida del equilibrio.

Para evitar posibles trastornos es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones que brindan los podólogos, los osteópatas y los traumatólogos.

No usar zapatos gastados

Si un par de zapatos es utilizado con mucha frecuencia y durante muchas horas, tal vez necesite ser renovado una vez al año.

Si los zapatos se gastan de manera desigual o si comienzan a deteriorarse muy rápidamente, es probable que no estén confeccionados con materiales de buena calidad.

Debido a que el pie está constantemente presionando la suela del zapato es natural que ésta sufra desgaste.

Y si el calzado está confeccionado con materiales de mala calidad y el soporte del pie es insuficiente, el zapato se deteriora mucho más rápidamente.

También es importante controlar la forma en que se desgasta el taco del calzado porque como es frecuente que las personas tengan un apoyo defectuoso, los tacos suelen gastarse más de uno de sus bordes que del otro. Si los tacos no son corregidos con frecuencia, a largo plazo también el zapato se deforma.

Cualquier alteración de este tipo debe concluir con el descarte del calzado.

No usar ojotas para caminar por la calle

Las ojotas pueden ser cómodas para la playa, el natatorio o, eventualmente, para usar dentro de la casa.

Pero utilizar ojotas para salir a la calle puede provocar torceduras, heridas y caídas porque no sostienen bien el pie.

También perjudican el buen balance del esqueleto, que es eje del cuerpo.

No usar tacones muy altos

Qué mujer no trata de parecerse a esas modelos de pasarela que oscilan sus siluetas sobre unos tacones infinitos.

Pero ellas los usan por unos minutos, para desfilar.

Caminar durante todo el día sobre tacones muy elevados, especialmente si además son muy finos (stilettos) conduce a sufrir dolores y deformaciones, como juanetes, artritis en el dedo gordo, callos, dedo martillo y verrugas plantares.

Además este tipo de calzado, si es usado con frecuencia, produce contracturas en las pantorrillas y causa inestabilidad en el tobillo, incrementando el riesgo de sufrir torceduras o esguinces.

Para la vida diaria lo más aconsejable es usar zapatos de taco mediano y, si es posible, algo grueso.

Usar zapatos de la medida adecuada

Si bien ahora ya las mujeres no se preocupan tanto por mostrar que sus pies son pequeños, todavía hay quienes compran zapatos un número menor al que les correspondería.

El pie debe apoyar cómodamente en el zapato, desde la punta de los dedos hasta el talón. Y también la horma debe tener el ancho adecuado.

Si se trata de usar zapatos descubiertos, las sandalias con tiras finitas suelen no resultar muy adecuadas.

Es importante que el zapato sostenga el peso del cuerpo y este tipo de sandalias no sólo no agarran bien al pie o al tobillo, sino que además pueden lastimar la piel con el roce al caminar.

De manera que puede ser el calzado adecuado para lucir en alguna ocasión especial, pero no es el más indicado para salir de compras.

No a los zapatos sin talón

Los zapatos sin talón hacen trabajar en exceso a la punta de los pies porque, al faltar el sostén trasero, la punta del pie tiene que estar intentando acomodar el pie durante todo el tiempo en que se usan.

Razón por la cual producen calambres en los dedos y pueden provocar deformación del dedo gordo.

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