Cómo lograr que tus hijos duerman lo necesario

Todos sabemos que dormir bien, tanto en cuanto a las horas de sueño necesarias como a las condiciones en que se duerme, es fundamental para nuestra salud física y mental.
Pero para los niños los hábitos de sueño regulares son más importantes aún que para los adultos.
La falta de sueño contribuye a la depresión infantil y también deteriora la memoria y la capacidad de aprendizaje.
Componentes de un sueño de buena calidad
Los niños, al igual que los adultos, necesitan suficientes horas totales de sueño.
También es importante que puedan dormir sin interrupciones y profundamente durante toda la noche, es decir tener un sueño de buena calidad.
Y, por último, lo más difícil de lograr para muchos padres, especialmente a partir de los últimos años de la infancia y los primeros de la adolescencia, que tengan una rutina de sueño, es decir que se acuesten y se levanten aproximadamente a la misma hora, todos los días de la semana.
En el período de pandemia, cuando la población estaba recluida en sus hogares, los hábitos de sueño sufrieron importantes modificaciones en casi todos los países.
Pero los hábitos de sueño saludables también son difíciles de mantener por razones cotidianas, como los desacuerdos entre padres e hijos, los horarios ocupados y el comportamiento relajado de los fines de semana de los niños mayores.
Si tienes hijos y no encuentras la forma para organizar el descanso necesario y provechoso para los niños de la casa, no bajes los brazos.
A continuación te sugerimos algunas rutinas, esperando que te resulten de utilidad, o al menos te sirvan como disparador para crear tus propias rutinas y lograr que tus hijos crezcan en salud.
Predicar con el ejemplo
Si pretendes que tus hijos duerman bien, debes dar el ejemplo.
Ten en cuenta que los patrones de sueño se establecen en los primeros años de vida. Y que los niños aprenden más de lo que observan que de lo que se les pueda decir.
Si los adultos de la casa no tienen una rutina de sueño saludable, los niños no pueden aprender a tenerla, y tampoco la pueden valorar como algo positivo.
Para que los niños duerman bien es necesario que todos en el hogar lo hagan, porque si el sueño es realmente necesario debe serlo para todos.
Nunca imponer el sueño como un castigo
Tal vez ahora no sea algo tan frecuente, pero hace años era muy común que si un niño se portaba mal se lo mandara a dormir más temprano, privándolo de hacer actividades que le eran gratas, e incluso de la cena.
El sueño es un premio porque a los niños les permite crecer con salud y a los adultos nos sirve para tener una mejor calidad de vida.
Si el niño percibe el sueño como un castigo, lo más lógico es que se rebele y lo considere una práctica negativa y coercitiva.
De manera que si tienes la costumbre de quedarte despierto hasta altas horas de la noche para, por ejemplo, ver tranquilo tu película favorita, empieza por modificar tu conducta para lograr que los niños se retiren a descansar con gusto.
Considerar la personalidad de cada niño
No pretendas que tu hijo acepte de buen grado una rutina de sueño, especialmente si durante los primeros años de vida no se acostumbró a tener horarios regulares.
Cuanto más tarde se empieza, más lento puede ser el proceso.
Especialmente si se comienza en la pubertad, cuando los hijos ya se oponen a casi todo lo que los padres pueden sugerir.
Pero teniendo paciencia, argumentando con calidez y actuando de manera consistente, es decir, valorando tus propias rutinas, siempre se pueden lograr resultados positivos, aunque no sean totalmente satisfactorios.
Ten en cuenta que un cambio a lo largo del tiempo es más importante que el violento control sobre un momento dado.
Pero nunca bajes los brazos.
Adopta un enfoque coherente, que se ajuste a los valores del sueño que consideras importantes, pero permanece flexible para ayudar a tus hijos a adaptar las rutinas a sus propias necesidades, que siempre son únicas.
Evitar problemas en el hogar que alteren la rutina de sueño
Las investigaciones muestran que ciertos problemas fuera del dormitorio crean un riesgo para la calidad del sueño de los niños.
Estos incluyen la exposición al humo de segunda mano, la exposición a la luz azul excesiva o nocturna de las pantallas, y los conflictos familiares.
Una buena higiene del sueño es un asunto de familia.
Nunca es demasiado tarde para impulsar los hábitos familiares en una buena dirección y volver a comprometerse a que todos obtengan el descanso que necesitan.