Sonreir ¿nos hace sentir felices?

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Una reciente investigación ha demostrado que posar con una sonrisa impostada puede hacer que las personas se sientan más felices, aunque no modifique sus niveles de ira o ansiedad.

Las conclusiones de esta investigación confirman la teoría de la retroalimentación facial que establece que cambiar nuestra expresión facial puede cambiar la forma en que nos sentimos.

Según la hipótesis de la retroalimentación facial, las expresiones faciales no sólo expresan emociones sino que también brindan retroalimentación al cerebro y eso influye en nuestras emociones.

¿Fingir para ser?

Aunque resulte difícil entender la razón que hace que fingiendo una sonrisa una persona pueda sentirse más feliz, los científicos sostienen que la retroalimentación sensoriomotora de la cara es una señal que usa el cerebro para comprender cómo nos sentimos.

La hipótesis de la retroalimentación facial sugiere que las experiencias emocionales de los individuos están influidas por sus expresiones faciales.

Estudios anteriores ya habían demostrado que la parte inferior de la cara tiene un efecto más significativo en la emoción.

Este reciente estudio incluyó una gran cantidad de participantes de distintos países a los que dividió en tres grupos, cada uno de los cuales utilizó una de tres técnicas destinadas a activar sus músculos de la sonrisa.

Un tercio de los participantes utilizó el método del bolígrafo entre los dientes; a otro tercio se le pidió que imitara las expresiones faciales que veían en las fotos de actores sonrientes.

A los del tercer grupo se les pidió que movieran las comisuras de los labios hacia las orejas y levantaran las mejillas utilizando sólo los músculos de la cara.

En cada grupo, la mitad de los participantes realizaron la tarea mientras veían imágenes agradables (pequeños animales jugando, flores, etc.) y la otra mitad simplemente observó una pantalla en blanco.

Luego se les indició que miraran esas mismas imágenes (o la pantalla) utilizando una expresión facial neutra.

Al finalizar la experiencia, los participantes informaron niveles más altos de felicidad cuando imitaban fotografías sonrientes o se acercaban la boca a las orejas, es decir movilizaban más músculos faciales.

Los investigadores también notaron que la presencia de una imagen agradable no aumentaba más los sentimientos de felicidad que la pantalla en blanco.

Los participantes que integraron el grupo que debía colocar el bolígrafo entre los dientes para fingir la sonrisa informaron niveles más altos de ira y ansiedad, probablemente por el estrés provocado por la tensión en la mandíbula.

Hace mucho tiempo que la ciencia está tratando de determinar si la actividad del sistema nervioso periférico es un mero subproducto de los procesos emocionales.o si, por el contrario, influye en la experiencia emocional.

Este estudio muestra que la retroalimentación facial es uno de los muchos componentes del sistema nervioso periférico que contribuyen a la experiencia emocional.

Esta conclusión parecería apoyar lo que se aconseja en muchos libros de autoayuda, que recomiendan sonreir ante el espejo todas las mañanas, como una buena manera de mejorar el ánimo y controlar la ansiedad y la angustia.

Pero aún se necesitan más investigaciones para saber si la retroalimentación facial puede ser una herramienta que ayude a mejorar la salud mental.

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