Mejora tu salud y tu silueta con solo un minuto de ejercicio, varias veces al día

Tal vez muchas veces te has planteado comenzar a realizar ejercicio con la intención no solamente de estar en forma, sino también de mejorar tu salud, porque todos sabemos que el sedentarismo afecta el buen funcionamiento cardíaco y pulmonar.
Pero nunca encuentras la manera de hacerlo, porque el ajetreo de las actividades diarias te consume demasiado tiempo y también energía, y cuando terminas con la rutina diaria lo único que deseas es echarte a descansar y entretenerte un rato con algún dispositivo electrónico.
Aunque nunca lo hayas considerado, muchas de las tareas diarias pueden transformarse en un excelente ejercicio si las realizas de manera vigorosa. Y tampoco necesitas tanto tiempo.
Varios estudios realizados en años recientes han demostrado que ráfagas breves de actividad vigorosa, pueden mejorar el control del azúcar en la sangre y también la función cardíaca y pulmonar, cambios que contribuyen a reducir el riesgo cardiometabólico.
Y todo esto en tu hogar, sin tener que concurrir a un gimnasio o unirte a una clase, para que cuente como ejercicio.
El estudio más reciente, publicado en enero de 2022, concluyó que realizar sesiones de un minuto de ejercicio vigoroso, varias veces al día, es una manera eficiente de reducir el impacto de un estilo de vida sedentario en la salud cardiometabólica, además de facilitar el consumo de calorías y el mantenimiento de un peso corporal adecuado.
Ahora bien ¿cómo sabes que estás realizando una actividad que califica como vigorosa?
La respuesta es simple.
Durante una actividad vigorosa no puedes decir más que unas pocas palabras sin hacer una pausa para respirar.
Dicho de otra manera, cuando tu respiración se ve dificultada, aumentan los latidos cardíacos y sientes que aumenta el calor corporal, sabes que estás haciendo una actividad vigorosa.
Luego de una actividad vigorosa seguramente tus mejillas estarán ruborizadas.
Un ejercicio vigoroso involucra la capacidad pulmonar, la resistencia y la fuerza muscular de manera más exigente que la actividad normal.
Por qué funciona
Las sesiones de ejercicio cortas y vigorosas funcionan porque se ha comprobado científicamente que regulan los niveles de azúcar en sangre, reducen la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y por cáncer, mejoran la densidad ósea y regulan la función tiroidea.
Otros beneficios es que, al ser breves y poder realizarse en casa o durante el cumplimiento de tareas habituales, interrumpen el tiempo sedentario prolongado, no requieren el uso de un equipo especial ni ninguna inversión monetaria extra, y no consumen mucho tiempo.
Cómo saber si eres apto para este tipo de ejercicio
El primer paso para comenzar es asegurarte de que eres lo suficientemente saludable para encarar ejercicios vigorosos, aunque sea por lapsos breves.
Realiza una consulta médica para valorar tu estado de salud general.
Es probable que tu médico de cabecera te indique realizar una prueba de esfuerzo para conocer cómo responde tu corazón ante este tipo de estrés.
Si nunca has ejercitado no eleves la intensidad de forma brusca.
Comienza de manera progresiva y, en la medida que te vayas sintiendo cómodo con la actividad, aumenta de a poco la intensidad. Esto puede llevar varias semanas.
Entre las actividades que puedes realizar en casa y que tal vez nunca consideraste que podían ser calificadas como ejercicio, se incluyen la jardinería (cortar el césped, por ejemplo), subir y bajar escaleras, bailar, participar en carreras con tus hijos o jugar a la pelota, y saltar a la cuerda, entre otros.
Lo importante es que encuentres una actividad, o varias, para intercalar en diversos momentos del día, y que las practiques con intensidad.
Ahora ya no tienes excusas para permanecer sedentario.
Y si tienes la opción de tomar quince minutos para ejercitar, aprovecha y practica un breve calentamiento previo, cinco minutos de ejercicio vigoroso y cinco minutos para elongar y descansar.