Decir NO puede ser una respuesta positiva

Aunque el título suene algo raro, en muchos casos decir NO puede transformarse en algo positivo.
En este caso lo aplicamos a las veces que tendrás que decir “no” si deseas emprender el camino de hacer un cambio corporal que mejore tu salud, porque, sea por consejo médico o porque ya no te ves nada bien al mirarte al espejo, comprendes que necesitas bajar de peso y tonificar un poco tus músculos, para lucir tal como te gusta.
Si quieres alcanzar tu objetivo, deberás decir “no” a muchas cosas que haces habitualmente y que son, precisamente, las que te han llevado a ese estado que ya no te satisface, o que amenaza con transformarse en una posible enfermedad.
Y lo importante para alcanzar tu meta, que lamentablemente no será algo inmediato sino a largo plazo, es que no sientas que tendrás que vivir en un estado de privación en el que no encontrarás nada que te resulte positivo. sino que reconozcas que, para obtener el cambio deseado, tendrás que cambiar tus comportamientos equivocados.
Es importante reconocer que, si queremos un resultado diferente para nosotros, necesitamos hacer cosas diferentes.
Decir NO se transforma en algo positivo cuando logramos una motivación.
La motivación es el combustible para el cambio
Puedes comenzar considerando los cambios que tendrás que hacer relacionados con tu alimentación.
Nuestros hábitos alimentarios, en la mayoría de los casos, los hemos adquirido durante la infancia.
Y por cierto que resulta bastante difícil modificarlos porque, de alguna manera, involucran expectativas individuales y familiares.
Las personas que festejamos Navidad en los países ubicados al sur del ecuador, comemos como lo hacían nuestros antepasados, que vinieron, en su gran mayoría, como emigrantes de países en los que la Navidad se festejaba en invierno.
Y nos atiborramos con platos y postres repletos de calorías.
Tal vez nos resulte difícil cambiar ese hábito.
Pero ¿qué pasa si decides, ya que tienes que hacer una dieta, cambiar el menú? Probablemente ningún invitado se sienta defraudado. Y muchos hasta pueden considerarlo un alivio.
Aquí tu NO se ha transformado en algo positivo, no solamente para ti sino también para tus invitados, que al día siguiente se levantarán con mucho menos “resaca”.
Y qué pasa con el ejercicio
A ti y, en general, a todas las personas, les encanta verse con un cuerpo esbelto, tonificado, y sentirse ágiles y sin las contracturas que produce estar sentado ante un escritorio la mayor parte del día, o bien de pie, detrás de un mostrador.
Pero a la hora de hacer ejercicio siempre encontramos alguna excusa, generalmente la “falta de tiempo”, porque, por supuesto, hay una infinidad de cosas que compiten por nuestra atención.
Para las mujeres, la atención de los hijos, la limpieza de la casa, las compras.
Y los hombres generalmente4 prefieren relajarse de la tensión diaria viendo deportes por televisión o chateando con amigos.
Pero si tu motivación es lo suficientemente fuerte, verás que vas a encontrar el tiempo para ejercitarte, ya sea en casa o en un gimnasio.
Y seguramente si tu motivación te permite hacerlo de manera regular durante dos meses, no lo abandonarás, porque verás los resultados, no sólo en tu apariencia sino, fundamentalmente, en tu estado de ánimo.
La importancia del trabajo profesional
La motivación de una persona por el cambio sólo puede mantenerse cuando se van viendo algunos beneficios a corto plazo del cambio en el comportamiento.
Por supuesto que los verdaderos beneficios siempre llegan luego de un tiempo considerable de observancia de los cambios en la dieta y la actividad física.
Pero es importante que el profesional tratante desglose los comportamientos en pequeños fragmentos.
Hacer pequeños cambios que mantengan la motivación mostrando resultados, que por supuesto, serán parciales. Pero alentadores.
El profesional elegirá los cambios en función de las posibilidades reales de cada paciente y le brindará las habilidades necesarias para realizar esos cambios.
También sabrá reconocer y valorizar los resultados que va obteniendo el paciente, y lo alentará a seguir adelante para mejorar aún más los resultados.
La construcción de una motivación sostenida necesita dar al individuo un sentido de logro y autonomía a lo largo del camino.
El objetivo a largo plazo debe tenerse en cuenta, pero cada logro debe ser celebrado.