No siempre adelgazar es saludable

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Según una reciente investigación, la pérdida de peso es mucho más beneficiosa para las personas que tienen realmente un exceso de peso que para las personas que ya son delgadas, pero quieren mejorar su aspecto.

El megaestudio, que incluyó un total de casi doscientas mil personas, concluyó que las personas con obesidad que perdieron peso presentaron un riesgo significativamente menor de diabetes tipo 2.

Por el contrario, cuando las personas delgadas intentaron perder peso, su riesgo de diabetes tipo 2 se incrementó.

Todo dependía del índice de masa corporal (IMC).

Diferentes consecuencias del adelgazamiento

El estudio consideró que las personas eran delgadas si tenían un IMC inferior a 25, al comienzo del estudio.

Si el IMC era de 25 a 30, se consideró que tenían sobrepeso; y si era superior a 30, se consideró que tenían obesidad.

Se analizaron también las diversas estrategias para lograr la pérdida de peso, en personas que perdieron al menos cuatro kilos y medio.

  • Dieta baja en calorías

  • Ejercicio

  • Dieta baja en calorías y ejercicio combinados

  • Ayuno

  • Un programa comercial de pérdida de peso

  • Consumo de pastillas para adelgazar,

Todas las estrategias resultaron exitosas y asociadas con un menor riesgo de diabetes entre las personas que tenían obesidad al inicio del estudio; pero el ejercicio fue la estrategia más eficaz.

Las personas con obesidad que hacían ejercicio tenían un riesgo de diabetes veintiuno por ciento menor, y las que tomaban pastillas para adelgazar tenían un trece por ciento menos.

Los efectos sobre la salud resultaron opuestos entre las personas delgadas.

Según el estudio, las personas delgadas que perdieron peso intencionalmente tendieron a recuperar más peso y a tener un mayor riesgo de diabetes.

Además, entre los delgados, quienes hacían ejercicio para perder peso presentaron sólo un nueve por ciento más de riesgo de diabetes, y los que tomaban pastillas o seguían un programa comercial de pérdida de peso alcanzaron un cincuenta y cuatro por ciento más de riesgo.

Un resultado alarmante, por cierto.

El porqué de las diferencias

La obesidad produce complicaciones hormonales y metabólicas que pueden contribuir a una variedad de problemas de salud, como la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.

Cuando una persona obesa pierde peso, también elimina parte del tejido graso que produce inflamación, interrumpe la producción hormonal y contribuye a la resistencia a la insulina.

Una persona delgada presenta una composición hormonal y metabólica diferente, y probablemente sea esa la causa de que responda de manera diferente a lo que podría definirse como una pérdida de peso excesiva.

En ese caso la pérdida de peso puede tener efectos negativos en el metabolismo general, y probablemente también en la salud mental, porque al sentir hambre se vuelve más irritable y también necesita comer más de lo habitual.

Esa sería la causa del efecto rebote del adelgazamiento excesivo.

Las personas que ya son delgadas, o que han alcanzado un peso adecuado luego de seguir algún método para adelgazar, deberían limitarse a participar en actividades de mantenimiento, como el ejercicio y el consumo de alimentos ricos en nutrientes, pero eliminando los ultraprocesados y de alto valor calórico.

La clave para mantenerse esbelto es hacer cambios en la dieta, que puedan mantenerse a largo plazo, y practicar ejercicio con regularidad.

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