La _fast fashion_ y sus efectos destructivos

Seguramente has oído hablar de la moda rápida o fast fashion.
Y también es probable que hayas comprado muchas prendas, muy promocionadas y a precios accesibles, que se expenden en grandes cadenas de tiendas de nivel internacional, y que siguen los diseños que se exhiben en las pasarelas de prêt-à-porter de las grandes marcas de Alta Costura.
Las tiendas que renuevan en sus vidrieras las prendas que exhiben sus maniquíes semanalmente, son parte integrante de la moda rápida.
Y también lo son los sitios web que renuevan sus ofertas semanalmente.
¿Qué es la moda rápida?
El término moda rápida refiere a un modelo comercial en el que los fabricantes disponen de un sistema para reproducir rápidamente los últimos estilos que usan las celebridades y se exhiben en las pasarelas en cada temporada, para venderlos por una fracción del costo de las líneas de diseñador.
El modelo de negocio de pasarela estándar prevé que los diseñadores creen cuatro colecciones en un año.
Pero los fabricantens de moda rápida pueden producir hasta catorce colecciones en ese mismo lapso.
La moda rápida se hace con mano de obra barata y materiales baratos.
Algunas señales reveladoras a las que debes estar atenta cuando compras una prenda, para saber si estás comprando moda rápida son: el bajo costo de las prendas, el uso de fibras sintéticas, y las terminaciones desprolijas, que incluyen costuras que ceden fácilmente y botones mal cosidos. Esa es la razón por la cual suelen llevar algún botón de repuesto.
Obviamente, además de ser rápida y fácil de comprar, esa ropa tiene vida muy corta. Los tejidos se alteran fácilmente, las prendas se descosen y también pueden deformarse con los sucesivos lavados.
Los efectos negativos de la moda rápida
La moda rápida tiene bajo precio pero un alto costo por sus efectos negativos para la sociedad y el planeta.
Los que enumeramos a continuación son solamente algunos de esos aspectos.
Ropa descartable
Debido a que la ropa es barata y abundante, usamos cada pieza menos tiempo, y tampoco la reciclamos, sino que directamente la tiramos a la basura, porque las fibras que se utilizan en la fabricación se deterioran con facilidad y resulta más económico desechar una prenda en desuso que reciclarla para confeccionar otra nueva.
En Europa, cuatro millones de toneladas de productos textiles acaban en la basura anualmente.
De la ropa en desuso se recicla poco menos del uno por ciento.
Según un reciente estudio, en los países desarrollados una prenda se usa, en promedio, solo siete veces antes de desecharla.
La compra de ropa se ha convertido en una verdadera actividad recreativa alimentada por las redes sociales.
La moda rápida se beneficia del comercio electrónico.
Ya no es necesario concurrir a una tienda y probarse la ropa. El cliente hace el pedido por internet, recibe la prenda y, si no le gusta, la devuelve sin más.
La industria de la moda rápida intenta hacer creer que es más sostenible, pero en realidad ocurre todo lo contrario.
Impacto medioambiental
Uno de los tejidos más baratos y utilizados para la confección de estas prendas es el poliéster.
Se necesitan casi quinientos millones de barriles de petróleo al año para fabricar textiles sintéticos.
Esta dependencia de los combustibles fósiles produce emisiones de gases de efecto invernadero que están vinculadas al cambio climático.
En cuanto a las prendas fabricadas con viscosa de fibras de madera, que son vendidas como una alternativa ecológica, necesita de numerosos productos químicos para su producción, los cuales dañan la salud de quienes trabajan en las fábricas textiles y de todas las personas que viven en las inmediaciones de esos edificios industriales.
Condiciones laborales inhumanas
La ropa rápida se fabrica con mano de obra barata en países con escasas o nulas leyes laborales,como Bangladesh, Camboya, India y China.
Las remuneraciones son paupérrimas y los horarios de trabajo exceden largamente los autorizados en países del primer mundo.
A veces, las condiciones de trabajo, además de insalubres, también son inseguras.
El accidente que se produjo en el año 2013 en el edificio Rana Plaza, en Bangladesh, puso de relieve el costo de la moda rápida, cuando el edificio que albergaba cinco fábricas de ropa se derrumbó, matando a más de mil trabajadores de la confección, aunque ya se habían realizado denuncias de fisuras en la estructura edilicia de la planta.
En muchos casos, además, su usa el trabajo infantil. Especialmente en la fabricación de prendas que requieren la aplicación de brillos, lentejuelas o cuentas de colores.
Considera qué puedes hacer para mejorar el mundo en que vives
Cuando vayas a comprar una prenda trata de saber en qué condiciones se fabrica, qué fibras se usan para su confección, cuál es su origen.
También considera cuánto tiempo va a durar en tu guardarropa. ¿Está bien confeccionada, bien terminada? ¿O es una prenda que va a tener una vida muy corta, porque las fibras se van a deteriorar con los sucesivos lavados?
Comienza a apoyar a las marcas de moda sostenible.
Y también considera si necesitas renovar tu guardarropa con la frecuencia que lo haces. Si una prenda está bien confeccionada y la materia prima es de buena calidad, puede durar mucho tiempo.
Y si en algún momento quieres renovarla, porque te aburriste de usarla, podrás hacerlo sin necesidad de reemplazarla por otra.
Una prenda de buena calidad siempre puede ser reciclada… o tuneada para usar un término más fashion.