El estrés afecta tu salud dental. ¿Lo sabías?

A todos nos han enseñado, desde pequeños, que una buena salud dental depende de un trípode de buenos hábitos:
Una buena higiene bucal.
Una dieta que incluya alimentos que nos provean de buenos nutrientes, evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas y moderar el consumo de bebidas alcohólicas.
El control odontológico periódico .
Pero ¿sabías que el estrés, especialmente si es sostenido en el tiempo, también deteriora tu dentadura?
Estrés y bruxismo
El bruxismo es definido como el hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales sin propósitos funcionales.
Si cuando te despiertas por las mañanas sientes el cuello rígido y los músculos de tu cara están tensos, es muy probable que al dormir hayas apretado los dientes, sometiéndolos a una presión muy elevada.
Durante el día, sin darnos cuenta, solemos apretar los dientes más de lo necesario.
Y durante la noche, al dormir, la presión llega a ser mucho mayor, al punto de que muchas personas manifiestan sensibilidad dental al despertar.
Ese exceso de presión produce el desgaste de la superficie dental, y si no se detecta a tiempo probablemente los efectos sean irreversibles.
Afortunadamente en la actualidad existen protectores bucales que pueden ayudar para resolver el problema. Y seguramente tu odontólogo te indicará su uso.
Pero, además de la consulta odontológica, es importante tener en cuenta el motivo del bruxismo. O sea abordar el estrés de una manera integral.
Estrés y enfermedad periodontal
El estrés crónico debilita al sistema inmunológico del cuerpo.
Cuando se suprime el sistema inmunológico, disminuye la producción de glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones, incluyendo a los tipos que se desarrollan en la boca.
La cavidad bucal está recubierta por una gran cantidad de bacterias y microorganismos (microbiota) que pueden beneficiar o dañar la salud dental.
Existen pruebas que demuestran que si en la microbiota bucal predominan microorganismos dañinos pueden aparecer las dos enfermedades bucales más comunes en la especie humana: caries dental y enfermedades periodontales.
Estas enfermedades se convierten en factores de riesgo significativos para algunos trastornos de salud, como tumores, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, bacteriemia, parto prematuro y bajo peso del recién nacido.
También se ha comprobado que las llagas en la boca, como las aftas y el herpes labial, están asociadas con el estrés.
Estrés e higiene bucal
El estrés prolongado también puede producir un descuido en el cuidado personal y en la higiene bucal.
Tal vez nos limpiemos la boca después de cada comida. Pero puede que no realicemos un cepillado que se prolongue lo suficiente. O bien que olvidemos que, al menos una vez al día, es necesario realizar una limpieza más intensiva, si es posible añadiendo el hilo dental al habitual cepillado.
También es probable que el estrés conduzca a la ingesta de alimentos procesados o bebidas alcohólicas en un nivel superior al deseable.
Y es bastante común que contribuya a aumentar el consumo de tabaco en personas que ya son fumadoras.
De manera que, si notamos que estamos más estresados que de costumbre, o bien que las situaciones que nos provocan tensión no pueden ser resueltas en un lapso prudencial, lo aconsejable es consultar con profesionales de la salud que puedan ayudar a superar esos estados disfuncionales. Además de la consulta de rutina con un especialista en salud bucal.