Los alimentos pueden influir en nuestros pensamientos, estados de ánimo y comportamientos.
De manera contrapuesta con lo que la ciencia sostenía hace un siglo, en la actualidad se sabe que el cerebro humano puede producir nuevas neuronas a lo largo de toda la vida.
Y también que nuestra alimentación influye para que el proceso de neurogénesis pueda ser llevado a cabo.
Estudios recientes han demostrado que la alimentación puede tener impacto sobre diversos procesos, como la atención, la memoria, la concentración y la creatividad.