Pautas para crear un mejor vínculo afectivo con tu gato

Casi todas las personas que tenemos un animal de compañía no lo catalogamos ni lo tratamos como mascota, sino que forma parte de nuestro entorno familiar.
Nos acompaña, nos aporta calidad de vida y establecemos con él una relación amistosa.
Los etólogos han modificado completamente la manera de adaptar a un animal al entorno doméstico.
Luego de realizar constantes observaciones de la conducta animal, han concluido que no deben ser tratados como subordinados obligados a obedecer todas nuestras órdenes, sino que su educación, como la de los niños, debe lograr colaboración y aceptación de su parte.
Por su carácter más independiente, sin duda te resultará más fácil lograr que tu gato cumpla con tus expectativas de comportamiento si le permites ciertas libertades, aceptas su necesidad de un tiempo y un espacio propios, y lo recompensas cuando hace las cosas bien (a tu criterio, por supuesto).´
Como entre los humanos, el consentimiento y el respeto subyacen en el desarrollo y mantenimiento de relaciones amistosas entre tu gatito y tú.
Muéstrale cariño… pero sin ser cargoso
Los humanos que amamos a los gatos tenemos una tendencia que no es muy bien recibida por ellos, especialmente si se prolonga demasiado: nos encanta mimarlos.
Pero para muchos gatos, aunque no todos, un exceso de caricias no es agradable, porque se sienten sobreestimulados y comienzan a mostrarse impacientes e incómodos.
Esto es muy importante especialmente cuando el gato es nuevo en el hogar.
Los mayores inconvenientes suelen producirse en la etapa de adaptación del animal a su nueva vida.
Si percibes que tu gato es de los que se incomodan, permítele que sea él quien lleve el control.
Lo mejor que puedes hacer es acariciarlo durante un tiempo muy breve, unos treinta segundos, y observar cuál es su reacción cuando dejas de hacerlo.
Si notas que permanece al lado tuyo, puedes seguir acariciándolo, siempre por lapsos breves, hasta que logres conocer durante cuánto tiempo le resulta grato ser mimado.
Mientras lo acaricias no le toques la barriga ni las patas. Lo que más le gusta es que se los rasque en la parte delantera y/o trasera de las orejas y debajo del mentón.
No lo tomes en brazos si no estás seguro de que eso le gusta. En este aspecto a muchos gatos les encanta estar entre tus brazos, pero otros prefieren estar firmemente parados en el suelo.
Y no se te ocurra tocarlo cuando esté durmiendo porque para los gatos eso puede ser aún más molesto que para muchos de nosotros, que consideramos que el descanso es sagrado.
Sé un buen compañero de juego
Algo similar se produce con el juego.
Los gatitos pequeños suelen ser muy juguetones, pero a medida que el animal crece puede cambiar sus hábitos de juego.
No debemos olvidar que los felinos no son gregarios como los perros. Se relacionan entre ellos de una manera muy diferente e interactúan físicamente con menor frecuencia.
El gato necesita mantener distancia social, por eso es importante dejar que decida en qué momento desea jugar, y cuánto debe durar la actividad.
Un detalle que puede hacer mucho más placentera la vida hogareña de tu gato es tener un espacio propio, ubicado en un lugar elevado, en el que pueda acomodarse cuando lo desee. Allí se sentirá seguro porque podrá satisfacer su instintiva necesidad de controlar el espacio en el que vive.
A la mayoría de los gatos les encantan los juguetes, especialmente aquellos que les permiten desarrollar su instinto cazador.
Una buena manera de premiarlos cuando tienen buen comportamiento es regalarles juguetes nuevos.
La forma correcta de usarlos es arrojarlos lejos de su cuerpo y que el gato pueda ir tras ellos.
Nunca uses tus manos o pies para jugar con un gatito pequeño porque corres el riesgo de que te arañe o muerda y si lo toleras, porque es pequeño, lo que lograrás es instalar un hábito de juego que, cuando el gato sea adulto, no será tan gratificante para ti ni para los que ocasionalmente puedan querer jugar con él.
Algo a lo que también tienes que acostumbrarte, aunque tal vez la primera vez que lo presencies te resulte totalmente incomprensible, es a que de pronto tu gato pase de un estado de calma a uno frenético, en el que comience a correr, saltar e incluso dar vueltas en el aire sin motivo aparente.
Es su reacción a una vida que no corresponde con su naturaleza.
El gato es naturalmente cazador y está preparado para seguir a una presa, y atraparla. Su vida doméstica no le permite descargar energía y en algún momento se produce una explosión de actividad compensatoria.
En los gatos, esta explosión de energía se suele activar al crepúsculo o al comienzo de la noche, coincidiendo con su franja horaria de mayor actividad cazadora.
Afortunadamente, suele durar pocos minutos.