Salud mental de los adolescentes y redes sociales

La depresión, la ansiedad y las tendencias suicidas han aumentado considerablemente en los adolescentes durante la última década.
También lo ha hecho la cantidad de tiempo que los jóvenes pasan conectados a Internet, razón por la cual gobiernos de varios países intentan una mayor regulación de las empresas de tecnología.
En el Reino Unido, se debate en la actualidad un proyecto de ley de seguridad en línea, para proteger a los niños del contenido dañino en línea.
El año pasado, la Unión Europea aprobó la Ley de Servicios Digitales, que ha introducido mandatos más estrictos que requieren que las empresas eliminen contenido ilegal de sus sitios web.
Sin embargo, la mayor parte de la evidencia científica sobre el impacto de las redes sociales, y otras actividades en línea, sobre la salud mental de los adolescentes es inconsistente.
Puede haber muchas razones por las que los psicólogos, psiquiatras, científicos computacionales y otros especialistas en el tema no han logrado obtener una imagen certera de la realidad.
Actualmente, las aplicaciones para teléfonos inteligentes rastrean la cantidad de tiempo que las personas pasan en ciertas plataformas.
Pero muchos investigadores dicen que lo importante no es el tiempo de conexión sino la comprensión de la causa por la que algunos adolescentes son más vulnerables que otros a los impactos negativos de las redes.
Un tema que tal vez debería investigarse más es cómo cambia la relación entre el uso de las redes sociales y la salud mental según la etapa de desarrollo que se considere.
La importancia de la etapa de desarrollo
Un grupo de investigadores tomó la edad como indicador de etapa de desarrollo, y analizó dos conjuntos de datos recopilados entre 2011 y 2021, año tras año, correspondientes a diecisiete mil cuatrocientos participantes de ambos sexos, con edad entre diez y veintiún años, encuestados sobre el tiempo de uso de las redes sociales y su satisfacción con la vida.
Teniendo en cuenta que las mujeres entran en la pubertad aproximadamente un año antes que los varones, la conclusión fue que el aumento en el uso de las redes sociales en niñas entre los once y los trece años, predijo una disminución de la satisfacción con la vida, en tanto que en los varones la disminución se producía entre los catorce y los quince años.
O sea que podría suponerse que la sensibilidad de las personas a los entornos sociales en línea está relacionada con ciertos cambios en el desarrollo, lo cual encaja con lo que se conoce sobre la adolescencia a partir de estudios neurocognitivos.
La adolescencia temprana se caracteriza por cambios hormonales de gran alcance, así como cambios fisiológicos en todo el cuerpo.
Al mismo tiempo, ocurren cambios neuronales, cognitivos y sociales.
Estos cambios podrían hacer que los entornos de las redes sociales sean particularmente atractivos, a la vez que también especialmente impactantes en la salud mental.
Varios estudios han demostrado que los adolescentes, en particular los que se encuentran en la adolescencia temprana o media, otorgan mayor importancia a la capacidad de interactuar con sus pares y a cómo son percibidos por ellos.
Ser excluído del grupo de pares tiene un mayor impacto en el estado de ánimo en la adolescencia temprana o media que en las personas adultas.
Las redes sociales facilitan la aprobación social a través de la cantidad de likes [me gusta] que un adolescente recibe después de publicar algo en línea, y el seguimiento constante de esas respuestas aumenta la ansiedad sobre la autoestima.
Sería muy importante tratar de identificar, mediante nuevas investigaciones, cómo la etapa de desarrollo afecta la forma en que los jóvenes interactúan y experimentan los espacios en línea, para poder evaluar con precisión los cambios en la autoestima a lo largo del tiempo.
Las dificultades de salud mental experimentadas en la adolescencia pueden afectar a alguien en todas las etapas de la vida.
Se ha comprobado que casi un cincuenta por ciento de las personas con un trastorno de salud mental, como la depresión, experimentan los primeros síntomas antes de los dieciocho años.
Por lo tanto, es crucial que los psicólogos, neurocientíficos y otros agentes de la salud sigan refinando sus enfoques para comprender mejor qué tipo de experiencias en línea predisponen a algunos jóvenes a la depresión, la ansiedad, las autolesiones y una serie de otros problemas de salud mental que se han vuelto alarmantemente frecuentes en la actualidad.