Prevenir la pérdida de memoria es posible

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Los olvidos leves son parte normal del envejecimiento.

Pero ¿cuándo deberíamos comenzar a preocuparnos por nuestros olvidos?

Conocer las diferencias entre los lapsos de memoria normales y los problemas neurocognitivos, como la demencia, es fundamental para reconocer las señales de alerta.

Envejecimiento normal y deterioro cognitivo

A medida que envejecemos, nuestro cerebro, como todos nuestros órganos, cambia, y los lapsos de memoria pueden volverse más frecuentes.

Pero, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Estados Unidos, muchos adultos mayores se preocupan por conductas que no suelen ser problemas graves de memoria relacionados con la edad.

Aunque el envejecimiento normal del cerebro puede lentificar la capacidad de procesamiento y la capacidad para realizar varias tareas a la vez, la memoria, las habilidades y el conocimiento son estables e incluso pueden mejorar con la edad.

Entre los cuarenta y los cincuenta años podemos volvernos más olvidadizos, distraernos más fácilmente, tardar más en recordar algo (por ejemplo, el nombre de una persona) y ser menos capaces de atender varias tareas a la vez.

Pero no tenemos por qué comenzar a pensar que estamos al borde del Alzheimer u otras demencias.

Según recientes estadísticas, solamente el uno por ciento de las personas que a los sesenta y cinco años presentan deterioros de memoria evoluciona hacia alguna forma de demencia.

De manera que tranquilos. ¡La pérdida de memoria relacionada con la edad no es inevitable!

La memoria puede disminuir ligeramente a partir de los sesenta años pero no todas las personas experimentan disminución.

En la actualidad muchos adultos mayores de ochenta años tienen un rendimiento cognitivo igual a un adulto de cuarenta.

Según algunos científicos, las personas a partir de cierta edad se retiran de sus tareas habituales, al llegar a la edad jubilatoria, y viven de una manera más relajada, que no les presenta las antiguas exigencias.

Eso les permite mayores distracciones y entonces lo que falla es la concentración.

Deterioro cognitivo leve

La aparición de pérdida de memoria a corto plazo después de los sesenta y cinco años puede indicar la posibilidad de deterioro cognitivo leve (DCL).

En algunos casos el DCL es provocado por un desequilibrio hormonal o una deficiencia alimentaria, y puede revertirse con medidas sanitarias que resuelvan la deficiencia.

En otros, puede ser el primer signo de demencia.

Las personas con DCL tienen problemas leves de memoria y de pensamiento, pero por lo general pueden cuidar de sí mismos y realizar actividades diarias normales.

Los síntomas del DCL pueden incluir:

  • olvidar eventos sociales;

  • extraviar objetos o artículos del hogar;

  • dificultad para encontrar las palabras correctas en una conversación;

  • tener problemas para recordar eventos, instrucciones o conversaciones.

Si los síntomas persisten, se vuelven cada vez más frecuentes y comienzan a afectar el funcionamiento diario, es necesario solicitar ayuda médica y un diagnóstico adecuado, porque hay muchas causas de pérdida de memoria que son reversibles.

La importancia de un estilo de vida saludable

Para minimizar la aparición de problemas de memoria, el consejo es mantenerse activo, comer bien, descansar bien, cuidar la salud y participar en muchas actividades sociales y también en actividades estimulantes del cerebro.

Recuerda siempre que, como cualquier parte del cuerpo, el cerebro funcionará mejor si se lo ejercita.

Para conservar la salud, a cualquier edad, es necesario realizar ejercicio regularmente y alimentarse con comidas saludables que incluyan muchas frutas y verduras frescas. Y recordar que el cerebro odia el azúcar y sufre importante deterioro por el consumo de alcohol.

Minimizar el estrés y mantener bajo control la presión arterial alta y la diabetes también ayudan a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

Según recientes estudios, los niveles de vitamina D son muy importantes en la preservación de la función cognitiva. Pero esta vitamina debe ser consumida bajo control médico, porque el exceso puede producir algunos problemas indeseados de salud.

A nivel emocional es fundamental atender la aparición de señales de depresión o ansiedad en el adulto mayor.

También las actividades mentalmente estimulantes, como la lectura, los juegos, la pintura, el aprendizaje de nuevas habilidades o de un nuevo idioma, y cualquier actividad que promueva la atención plena y la creatividad pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia en el adulto mayor.

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