Desintoxicar y resetear tu cerebro es fácil

Desintoxicar y resetear tu cerebro para que funcione a la perfección todos los días probablemente sea más fácil que resetear tu computadora.
Además ni siquiera tendrás que sumergirte en la práctica de alguna dieta especial, como hacemos muchas veces cuando queremos desintoxicar nuestro cuerpo.
Eso se debe a que tu cerebro ya tiene un sistema que le permite deshacerse de las toxinas y mantenerse en funcionamiento sin problemas.
Viniste al mundo con el sistema ya instalado. Es el sistema glinfático.
Qué es y cómo actúa el sistema glinfático
Cuando se trata de la desintoxicación, tu cerebro puede ocuparse del proceso por sí solo.
Así como el resto de tu cuerpo tiene un sistema linfático, compuesto por una red de vasos, ganglios y órganos, que le permite eliminar los productos de desecho, entre ellos proteínas, anticuerpos, células muertas y microbios, tu cerebro y tu sistema nervioso central tienen un sistema glinfático, que depende de unas células denominadas células gliales, con funciones homólogas.
El sistema glinfático sería el recolector de desechos de tu sistema nervioso central.
El sistema glinfático trabaja más cuando el cuerpo está menos activo, o sea mientras duermes.
Está formado por canales por los que circula el líquido cefalorraquídeo que funciona, como la linfa, transportando proteínas, toxinas y otros productos de desecho del sistema nervioso central.
Un producto importante que se elimina del cerebro cuando se eliminan los productos de desecho es la proteína β-amiloide (beta-amiloide), que desempeña un papel importante en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
Recuerda que esta enfermedad es la demencia más frecuente en personas de edad avanzada.
Como ya se expresó, el sueño es esencial para el buen funcionamiento del sistema glinfático.
Por lo tanto, conseguir un buen sueño es fundamental para desintoxicar y resetear tu cerebro.
Como lograr un sueño perfecto
A continuación te damos algunos tips para obtener un sueño reparador.
Tal vez todos juntos sean demasiado para tus posibilidades laborales y sociales. Pero si lo intentas de a poco, paso a paso, podrás lograr tener éxito.
De todos modos, con cumplir algunos ya estarás mejorando.
Ten en cuenta que no todos necesitamos dormir la misma cantidad de horas.
Lo más saludable se considera dormir durante siete u ocho horas. Pero hay muchas personas que con seis horas tienen suficiente, en tanto que algunos necesitan nueve.
La cantidad de horas de sueño recomendadas también varía con la edad.
Mantén un horario regular para acostarte
Lo habitual es que nos levantemos siempre a la misma hora en los días laborables, pero los fines de semana los horarios para acostarse y despertarse suelen cambiar, a veces mucho.
Si cambias los horarios con frecuencia puedes afectar tu ciclo sueño-vigilia.
Acostarte y despertarte aproximadamente a la misma hora, los siete días de la semana, puede mejorar la calidad general del sueño.
Evita que el horario de sueño se altere por más de una hora.
Considera lo que comes al final del día
Comer ciertos alimentos al final del día, puede perturbar tu sueño.
Para dormir mejor, trata de evitar las comidas abundantes, pesadas, y picantes unas tres horas antes de acostarte.
Elige cenas livianas pero nutritivas.
Trata de no consumir bebidas cola, café, chocolate o alcohol en la cena.
Si realizaste la última comida del día a hora temprana y antes de ir a dormir tienes apetito, puedes comer una banana, un yogur o un pequeño tentempié de avena con algo de leche.
Haz del dormitorio un lugar placentero
Para dormir mejor la temperatura del ambiente debe estar entre dieciocho y veintiún grados.
La habitación debe estar a oscuras, y en lo posible aislada de los ruidos exteriores.
No tengas el televisor en el dormitorio, ni lleves el celular o la computadora. La luz azul es enemiga del buen dormir, porque impide la secreción de melatonina, que es la hormona del sueño.
Ten en cuenta que la cama es para dormir (o para tener sexo).
No comas ni utilices la cama para trabajar. Es fundamental, porque tu cerebro se acostumbra a que a la cama se va para dormir… y se prepara para hacerlo.
Aproximadamente una hora antes de acostarte intenta alguna forma de relajación para dejar fuera del dormitorio el estrés acumulado durante el día: medita, haz ejercicios de respiración profunda, toma un baño tibio, escucha música suave o lo que te resulte más placentero.
Trata de hacer ejercicio durante el día
Cuando haces ejercicio, y especialmente cuando entrenas, el sistema glinfático se activa, de manera que el ejercicio diario colabora en la eliminación de desechos de tu cerebro.
Si bien aún no se ha podido determinar fehacientemente que sea así, es probable que el sistema glinfático se active con el ejercicio y no que sea una consecuencia de la práctica.
Además el ejercicio ayuda a disminuir el estrés, reduce la ansiedad y la depresión, mejora el ánimo y la función cognitiva.
Se recomienda hacer al menos dos horas y media de ejercicio aeróbico moderado por semana, distribuyendo ese tiempo en prácticas diarias.
Si no estás habituado al ejercicio diario tal vez te dé mejor resultado comenzar por caminatas de quince minutos, una o dos veces al día, para ir aumentando, en la medida que tus tiempos de actividad lo permitan.
Mantente hidratado
Incluso una deshidratación leve puede afectar negativamente las funciones cognitivas, como la concentración y la memoria, y también puede afectar el estado de ánimo.
Ten en cuenta que también incorporas agua proveniente de algunos alimentos, como las frutas y las verduras.
Y recuerda que para hidratarse adecuadamente lo mejor es beber agua.
Alimenta bien a tu cerebro
Al igual que el resto de tu cuerpo, tu cerebro necesita alimentos que sean lo más frescos posible y lo menos procesados posible.
Mantén una dieta completa y equilibrada, que incluya todos los nutrientes necesarios: proteínas magras, fibras, grasas saludables, vitaminas y minerales.
Reducir el consumo de alimentos procesados y grasas saturadas también mejora tu función cognitiva.
Tómate un tiempo a diario para hacer nada
Nuestra cultura hace que muchas veces el hacer nada sea considerado como algo negativo.
No lo es. Por supuesto siempre que sean lapsos breves.
Comparte un café con amigos, disfruta de un pequeño paseo cuando sales del trabajo para almorzar, contempla la naturaleza, escucha música mientras viajas… usa algunos minutos del día en actividades que te den placer.
No es tiempo perdido. Tu cerebro lo ha disfrutado y te devolverá el favor manteniéndose más activo.