Cómo envejecer sin pena y con gloria

imagen 1.jpg

Sumar años a nuestra vida no es ninguna desgracia, siempre y cuando podamos hacerlo en salud y sintiendo que hemos vivido plenamente los años que tenemos.

Esto no significa no haber tenido nunca algún problema, ya sea de salud o de otro tipo.

A lo largo de la vida, todos alguna vez nos enfermamos, fuimos defraudados, pasamos algunas penurias o nos sumergimos en alguna vorágine emocional.

Pero cuando ya hemos llegado a una edad avanzada, tenemos la oportunidad, como se decía antes, de envejecer con gracia y seguir teniendo una vida plena.

Envejecer en plenitud

A partir de cierta edad ya no se puede pretender lucir como alguien de treinta o cuarenta años.

Se trata de vivir tu mejor vida posible y tener la mejor salud física y mental posible, para disfrutar de la vida a pleno.

Y en la oración anterior tal vez la palabra más importante sea la palabra posible.

Porque implica tener en cuenta que tenemos que hacer, de nuestra parte, todo lo posible para envejecer bien.

Aquí van algunos ideas para lograrlo.

Cuida tu dieta

Una buena alimentación es uno de los aspectos más importantes para envejecer bien.

Una alimentación saludable y completa incluye:

  • frutas y verduras en abundancia, frescas o congeladas

  • proteína magra, como pescado, pollo o huevo

  • carnes rojas, en lo posible solamente una o dos veces a la semana, siempre magras

  • cereales integrales, a diario

  • tres porciones de productos lácteos bajos en grasa, como leche, yogur o queso, por día

  • grasas saludables, como por ejemplo la que pueden proveer los aguacates o las aceitunas

  • legumbres

  • aceite de oliva virgen

  • nueces, almendras, avellanas y otros frutos secos

Debes evitar las grasas sólidas para cocinar, las frituras, y por supuesto todo lo que entre en la categoría de “comida chatarra”.

También evita la bollería, especialmente la industrial, los alimentos enlatados y los azúcares refinados.

El consumo de sal deberías mantenerlo al mínimo posible, reemplazándola por hierbas y especias que aportan sabor a la comida, sin agregar sodio.

Además muchas hierbas y especias tienen efectos beneficiosos para la salud, como por ejemplo la cúrcuma, el jengibre, el cardamomo, el romero, el azafrán y el comino.

Una buena alimentación también debe tener en cuenta las porciones.

Comer en exceso puede ser perjudicial, no sólo por el aumento de peso sino porque ya los alimentos no se procesan tan fácilmente como en los años jóvenes.

Disminuye o evita las bebidas alcohólicas, las bebidas cola o los jugos de fruta comerciales, pero mantente siempre bien hidratado, consumiendo al menos un litro y medio de agua al día.

Haz ejercicio

El ejercicio regular reduce significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas y cáncer, y te ayuda a conservar la movilidad por más tiempo.

También reduce el estrés, mejora el sueño, la salud de la piel y los huesos, y el estado emocional.

Si tu cuerpo y tu médico te lo permiten deberías practicar ejercicios aeróbicos (caminar, nadar, bailar o hacer bicicleta) combinados con ejercicios de fuerza, con mancuernas o bandas de resistencia.

De esa manera se evita la pérdida de masa muscular que aparece con el aumento de la edad.

No es necesario que concurras a un gimnasio, si no te agrada, aunque es una buena opción para combinar ejercicio con socialización.

Pero hay muchas rutinas disponibles en internet para entrenar en tu casa, especialmente en las temporadas frías.

Los adultos mayores también deben concentrarse en actividades que incluyan entrenamiento del equilibrio, como el taichí o el yoga.

Duerme lo suficiente

Dormir bien es importante para tu salud física y mental. También juega un papel en la salud de la piel.

Dormir lo suficiente:

  • reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares

  • reduce el estrés y la depresión

  • reduce el riesgo de obesidad y la inflamación

  • mejora la atención y la concentración

Ten en cuenta que todos necesitamos diferente cantidad de horas de sueño.

Lo recomendado es dormir entre siete u ocho horas para obtener un buen descanso.

Pero también debes tener en cuenta la calidad del sueño.

Cuida tu piel

Para que se vea bien y pueda cumplir sus funciones de protección y regulación térmica de tu cuerpo, entre otras, dedícale un cuidado diaro, no importa si eres hombre o mujer.

Usa bloqueador solar todos los días, aunque esté nublado, y ropa protectora cuando estés al aire libre.

Usa productos suaves en tu rutina de cuidado e higiene, porque la piel se vuelve más seca y deshidratada a medida que aumenta la edad y se reduce la producción de colágeno.

Aunque ya lo mencionamos antes, mantente bien hidratado durante todo el día.

Contrólate al menos una vez al año con un dermatólogo.

Cuida tu salud mental

Ser feliz y mantener bajo el estrés contribuye en gran medida a ayudarte a envejecer bien.

Pasa tiempo con amigos y seres queridos. Una sólida red social mejora el bienestar mental y físico.

Acepta tu edad. Existe evidencia de que las personas que mantienen una actitud positiva sobre el envejecimiento viven más tiempo y pueden recuperarse mejor de una discapacidad.

El envejecimiento es inevitable y aprender a aceptarlo puede marcar la diferencia.

Haz alguna actividad placentera todos los días.

Evita volverte quejoso. Todos tenemos dolores, pero si nos pasamos el día hablando del asunto, nos sentiremos más desdichados y además dejaremos de ser una compañía agradable para quienes nos rodean.

Practica alguna técnica de meditación o de relajación. Si nunca lo hiciste, quítate el prejuicio de que son difíciles o de que necesitas un maestro para aprender.

En internet hay montones de videos que te ayudarán a meditar y relajarte, y también a practicar ejercicios de respiración que te ayudarán a mejorar tu salud mental y física.

Consulta periódicamente a tu médico y a un odontólogo

No cuidar tu salud bucal no sólo envejece tu sonrisa, sino que también te pone en riesgo de sufrir una enfermedad de las encías, que se ha relacionado con enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y neumonía bacteriana.

Higieniza tu boca al menos tres veces al día y consulta a un dentista regularmente.

Un buen profesional no sólo se ocupará de mantener tu dentadura en las mejores condiciones sino que también puede detectar signos de deficiencias nutricionales, infecciones, cáncer y otras patologías.

Consulta al menos una vez por año a tu médico de cabecera para que te indique los estudios que debes realizar para conocer tu estado general.

Responder

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.


  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato