La posible gran erupción del supervolcán de Yellowstone

En los últimos días hemos leído y visto muchas noticias relacionadas con la posible erupción de un supervolcan ubicado en un parque nacional muy famoso, en los Estados Unidos.
Pero afortunadamente, la noticia que, además, era anunciada como una catástrofe de consecuencias impredescibles, ha resultado ser una exageración de los medios de comunicación.
Pese a la gran cantidad de magma líquido que encontraron los científicos debajo del supervolcán de Yellowstone, al parecer todavía no hay que esperar que se produzca una erupción a corto plazo.
Las nuevas imágenes
El supervolcán está ubicado en el Parque Nacional de Yellowstone y se encuentra en la esquina noroeste de Wyoming (Estados Unidos).
Es uno de los volcanes más grandes del mundo y su flujo de lava tiene el potencial de causar una verdadera devastación global.
Entra en erupción cada seiscientos mil años años aproximadamente, formando grandes calderas y cráteres de decenas de kilómetros de diámetro.
Se calcula que la próxima erupción podría acabar con toda la humanidad, razón por la cual está siendo permanentemente estudiado.
La erupción del supervolcán es una de las mayores amenazas naturales para la humanidad, según la NASA.
Su caldera alberga una gigantesca cámara de magma que, si entrara en erupción., marcaría el inicio de un terrible invierno volcánico y provocaría una hambruna mundial, al dejar a la población sin alimentos suficientes para su supervivencia.
El volcán debajo del Parque Nacional de Yellowstone ha generado interés y preocupación porque ha tenido varias erupciones de gran importancia a lo largo de los siglos.
Solo en los últimos 2,1 millones de años, Yellowstone tuvo tres erupciones catastróficas, generando lluvias de ceniza en todo el continente y alterando el clima global.
Debajo del supervolcán de Yellowstone acecha una cantidad de magma líquido mucho mayor de lo que los científicos habían considerado posible hasta ahora. Pero esa cantidad de magma todavía no es lo suficientemente cercana como para presagiar una erupción en el corto plazo.
Cómo se calcula la posibilidad de una erupción
Una erupción volcánica se produce cuando el magma, producido por la fusión parcial de rocas a unas decenas de kilómetros de profundidad, alcanza la superficie de la Tierra.
A medida que aumenta el calor en el volcán, el magma en fusión se acelera y los gases liberados hacen que comience la fase explosiva.
Para conocer lo que ocurre debajo de la superficie, los científicos usan información recopilada de las velocidades de diferentes tipos de ondas sísmicas a medida que viajan a través del suelo.
Las ondas S son particularmente útiles cuando se busca derretimiento, porque se ralentizan cuando se encuentran con cualquier líquido, como agua o magma fundido.
Los investigadores utilizan el tiempo que tarda una onda S en viajar desde una fuente de transmisión a un receptor, en comparación con el tiempo que tardan otros tipos de ondas sísmicas que no disminuyen la velocidad en los líquidos, para estimar la cantidad de magma derretido.
A partir de 2017 se produjeron muchos movimientos sísmicos en la zona en que está ubicado el supervolcán, pero todos esos temblores se mantuvieron debajo de la magnitud 3, lo que los hizo apenas perceptibles en la superficie.
Si las emisiones térmicas o de gas se modificaran, el escenario sería diferente, ya que estos sí son indicadores de actividad magmática.
La región en la que se encuentra el parque nacional de Yellowstone es una de las regiones con más alta sismicidad en Estados Unidos.
Anualmente, se pueden registrar varios miles de temblores, la mayoría perceptibles solamente por los sismógrafos, sin consecuencias en la superficie, razón por la cual los sismólogos, que cuentan en la actualidad con elementos para realizar mediciones muchos más precisos que en épocas pasadas, consideran improbable que se produzca una erupción en un futuro próximo.
Por supuesto esto no significa que Yellowstone esté inactivo.
Todavía es un sistema volcánico activo y caliente, pero estiman que la próxima erupción podría demorarse unos cien mil años más.