Influencia del dolor crónico en el riesgo de suicidio

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El dolor crónico puede ser debilitante a nivel físico y mental.

El impacto que el dolor crónico puede tener en la calidad de vida general de una persona puede aumentar el riesgo de pensamientos o comportamientos suicidas.

Dolor crónico y tendencia suicida

El dolor crónico puede dificultar la realización de actividades cotidianas, como trabajar, realizar las tareas domésticas e incluso puede transformar a las personas en dependientes de ayuda para realizar las mínimas tareas de aseo personal.

Este sentimiento de minusvalía puede conducir a un aumento de la ansiedad, la depresión y los pensamientos o comportamientos suicidas.

Un gran estudio realizado en los Estados Unidos, en el año 2018, investigó la tasa de dolor crónico en más de cien mil personas que murieron por suicidio entre 2003 y 2014.

Según los resultados del estudio, aproximadamente el nueve por ciento de las personas que murieron tenían evidencia de dolor crónico, incluido el dolor por afecciones médicas como cáncer y artritis.

Otro estudio, realizado en el año 2021, demostró que el dolor crónico se asoció no sólo con un mayor riesgo de depresión, sino también con un mayor consumo de sustancias psicoactivas y mayor riesgo de comportamiento suicida.

Esta investigación también comprobó que existe un vínculo entre el uso indebido de opioides, para aliviar el dolor, y el comportamiento suicida, destacando que este puede ser otro factor que afecta la relación entre el dolor crónico y el riesgo de suicidio, especialmente en los adultos mayores.

Los factores de riesgo para el suicidio pueden incluir:

  • enfermedades fisicas

  • enfermedades crónicas

  • medicamentos

  • edad avanzada

  • invalidez

  • salud mental deteriorada

Cómo reducir el riesgo de suicidio

Algunas personas que viven con dolor crónico pueden tener más factores protectores en sus vidas que otras.

Es sabido que cada persona es diferente del resto, y algunas personas pueden encontrar razones para vivir, aunque sea acompañados siempre por el dolor, en tanto que otras deciden entregarse y no luchar para intentar todas las posibilidades disponibles para la recuperación.

Pero en todos los casos es importante que todas las personas con dolor crónico reciban apoyo adicional, siempre que sea posible.

Especialmente en el caso de los adultos mayores, los médicos y otros profesionales de la salud juegan un papel muy importante en el reconocimiento del riesgo de suicidio en sus pacientes.

Especialmente los médicos de atención primaria, que son los primeros que pueden realizar evaluaciones psicológicas para ayudar a identificar cuándo un paciente necesita apoyo adicional.

Entre los factores que pueden proteger contra el riesgo de suicidio en este tipo de pacientes deberían considerarse los siguientes:

  • un fuerte sistema de apoyo social

  • apoyo de personal especializado en salud mental

  • planes a largo plazo que provean una razón para seguir viviendo

  • apoyo religioso o espiritual

  • apoyo de mascotas, que funcionarían como acompañantes terapéuticos

Manejo emocional del dolor crónico

La persona que sufre un dolor crónico no sólo lo padece a nivel físico, sino también, y tal vez con mayor fuerza, a nivel emocional.

Pero hay muchas formas de aliviar el impacto emocional de vivir con una afección física desgastante.

Si estás leyendo este artículo y sufres dolor crónico, empieza a considerar la manera de vivir mejor, con la esperanza de que la ciencia, que avanza a pasos agigantados, puede ofrecerte alivios que justifican intentar seguir adelante.

Y busca la manera de vivir mejor, a pesar de la situación que padeces.

Una buena salida, si aún estás en edad laboral, es realizar trabajos que no exijan una regularidad estricta, pero que te permitan sentirte activo y útil.

También un cambio en el estilo de vida puede ayudar a romper ese ciclo de estrés y dolor.

Si el dolor te provoca estrés, tu cuerpo se contractura y comienzas a sentir más dolor.

Relacionarte con amigos, realizar alguna actividad recreativa, compartir tus sentimientos en grupos de autoayuda o practicar técnicas de respiración y meditación pueden aliviar, en parte, el dolor físico y, fundamentalmente, la carga emocional.

compasivo contigo, como seguramente lo serías con un ser querido que sufre. No te castigues por sentir dolor, porque no eres culpable de tu situación. Bríndate todos los cuidados que le darías a otro ser sufriente y celebra tus logros diarios.

Facilita la presencia de apoyo de tu entorno. Permite que tu familia y amigos te apoyen en lo que necesites.

Y si sientes que no puedes lidiar solo con tu dolor físico o psicológico no vaciles en solicitar ayuda profesional.

Recuerda que los profesionales de la salud y los laboratorios siempre están trabajando para crear tratamientos y terapias nuevos y mejorados.

Involúcrate en el conocimiento de las últimas tendencias en tratamiento del dolor y no vaciles en hablar con el profesional que te atiende si el tratamiento que recibes te resulta insuficiente.

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