Efectos de la deficiencia de sueño en tu salud

Si una noche duermes mal o pocas horas, seguramente tienes la experiencia de despertar cansado, malhumorado y con dificultad para concentrarte adecuadamente durante las tareas del día.
La privación del sueño es una afección que se produce cuando pierdes de manera regular las horas de sueño nocturno recomendadas.
La deficiencia de sueño es un concepto más amplio que incluye las siguientes variables:
privación del sueño;
no cumplir con todas las etapas de sueño que el cuerpo necesita;
presencia de trastornos que impiden dormir lo suficiente o provocan un sueño de mala calidad.
Tu cuerpo necesita dormir, al igual que necesita respirar y alimentarse para funcionar de la mejor manera.
Durante el sueño, tu cuerpo se cura a sí mismo y restaura su equilibrio químico y el cerebro forja nuevas conexiones y ayuda a la retención de la memoria.
La privación crónica del sueño puede interferir con todos los sistemas internos de tu cuerpo, produciendo problemas de salud física y mental, lesiones, pérdida de la productividad e incluso una mayor probabilidad de muerte.
Sistema nervioso central
El insomnio crónico puede alterar la forma en que tu cuerpo envía y procesa la información.
Durante el sueño, se forman conexiones entre las neuronas de tu cerebro que lo ayudan a recordar la nueva información adquirida.
La privación del sueño deja a tu cerebro exhausto, por lo que no puede realizar sus funciones de una manera adecuada.
También puede resultarte más difícil concentrarte y aprender cosas nuevas, y puede disminuir la coordinación, aumentando el riesgo de accidentes.
La deficiencia de sueño afecta negativamente tus habilidades mentales y tu estado emocional. Los riesgos incluyen:
comportamiento impulsivo
ansiedad
depresión
paranoia
pensamientos suicidas
muerte prematura
Sistema inmunitario
Mientras duermes, tu sistema inmunitario produce sustancias protectoras que combaten las infecciones, como anticuerpos y citocinas que son utilizadas para combatir bacterias y virus.
Ciertas citocinas también ayudan a dormir, lo que le da al sistema inmunológico más eficiencia para defender tu cuerpo contra enfermedades y para lograr una más rápida recuperación, en caso de contraerlas.
La deficiencia de sueño también aumenta el riesgo de enfermedades crónicas, como diabetes mellitus y enfermedades cardíacas.
Sistema respiratorio
La relación entre el sueño y el sistema respiratorio es dual.
Un trastorno respiratorio nocturno, conocido como apnea obstructiva del sueño puede interrumpir el dormir, según algunas investigaciones, hasta unas cien veces por noche.
Y la falta de sueño de buena calidad que producen esos breves lapsos en los que te despiertas (muchas veces sin siquiera percibirlo) te deja más vulnerable a sufrir infecciones respiratorias, como resfríos y gripe, y empeora las enfermedades respiratorias preexistentes, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Sistema digestivo
La falta de sueño es un factor de riesgo para tener sobrepeso y obesidad.
El sueño afecta los niveles de dos hormonas, la leptina y la grelina, que controlan la sensación de hambre y saciedad.
La leptina le dice a tu cerebro que has comido lo suficiente.
Sin dormir lo suficiente, tu cerebro hace que disminuya la producción de leptina y aumente la grelina, que es un estimulante del apetito.
El flujo de estas hormonas podría explicar los refrigerios nocturnos o por qué alguien puede comer en exceso más tarde en la noche.
La falta de sueño también hace que tu cuerpo libere menos insulina, hormona que ayuda a reducir el nivel de azúcar en sangre después de comer, con lo cual aumenta el riesgo de diabetes mellitus y obesidad.
Sistema cardiovascular
El sueño afecta los procesos que mantienen sanos el corazón y los vasos sanguíneos, incluidos los que afectan los niveles de azúcar en la sangre, la presión arterial y la inflamación.
Las personas que no duermen lo suficiente tienen más probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. Un estudio relacionó el insomnio con un mayor riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Prevención
La mejor manera de prevenir la privación del sueño es asegurarse de dormir lo suficiente.
Sigue las pautas recomendadas para cada grupo de edad, aunque generalizando, puede decirse que entre siete y nueve horas de sueño de buena calidad es suficiente para la mayoría de los adultos entre 18 y 65 años de edad.