Si tu relación de pareja funciona en piloto automático, resuélvelo ya

La estabilidad en una relación de pareja es muy valorada por la mayoría de las personas, especialmente por quienes no han tenido la suerte de lograr parejas estables en el correr de la vida.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, si la vida se vuelve demasiado predecible, puede aparecer una sensación de estancamiento.
En general, el patrón básico para el trabajo es siempre el mismo para ambos miembros de la pareja.
Si a eso se le suma la monotonía en los compromisos familiares, en las salidas recreativas y en las actividades extralaborales, es muy posible que alguno de los integrantes de la pareja, o ambos, comiencen a sentir lo que alguna vez se denominó “la comezón del séptimo año”.
Que, en los tiempos que corren, no necesariamente va a aparecer luego de siete años de vida en común, sino que probablemente lo haga mucho antes.
Si estás empezando a sentir la necesidad de producir cambios en esa rutina, tal vez sea oportuno un análisis de los fundamentos de la vida, de manera que tú y tu pareja puedan descubrir formas de mejorar sus sentimientos sobre la relación y entre sí.
Tener propósitos en tu vida
Según demostró una investigación muy reciente, las personas que sienten que sus vidas tienen un propósito también manifiestan estar más satisfechas con su relación y más comprometidas con su pareja.
Son personas más capaces de superar los obstáculos que pueden surgir en la relación, en particular los conflictos que siempre son inevitables. No se trata de una persona, sino de dos, y cada uno con su temperamento y su carácter, por supuesto.
Para medir el sentido de propósito, los autores de la investigación utilizaron los siguientes ítems:
No hay suficiente propósito en mi vida (negativo).
Para mí, todas las cosas que hago valen la pena.
La mayor parte de lo que hago me parece trivial y sin importancia (negativo).
Valoro mucho mis actividades.
No me importan mucho las cosas que hago (negativo).
Tengo muchas razones para vivir.
El resultado fue que cuanto más aumentaba el sentido de propósito en la vida que tenía uno de los miembros de la pareja, mayor era la mejora en la calidad de la relación.
Por supuesto puede ocurrir que las personas que viven en mejores relaciones también se sientan más capaces de experimentar un sentido de propósito.
Además, las personas con un mayor sentido de propósito generalmente tenían más probabilidades de estar en una relación más comprometida.
Cómo salir del piloto automático
Si consideras que tu relación es comprometida pero obsoleta, ¿por qué no intentas averiguar cuál es tu propio sentido de la vida, cuáles fueron y cuáles son ahora tus propósitos?
Por ejemplo, considera si sientes que estás perdiendo el tiempo en actividades que no tienen sentido. O si esa rutina del día a día te resulta vacía, porque ya no te entusiasma.
Tal vez en esa vida tan predecible naufragaron todos los propósitos de vida que alguna vez te entusiasmaron.
Abandonaste la práctica de una profesión; dejaste de tener un grupo propio de amigos, para relacionarte solamente con los amigos de tu pareja; las reuniones familiares se han vuelto monótonas y ya no te sientes feliz de participar en ellas, como cosa rutinaria. Y sigue la lista. Cada uno tiene la suya.
La solución a una relación estancada puede ser mirar tu propia vida y ver dónde y cómo se volvió estática. Puedes hacerlo a solas o bien compartir la tarea con tu pareja.
Vale la pena intentarlo, no sólo para mejorar la relación, sino también tu bienestar general.