Conoce las virtudes del agua helada para tu piel y tu salud

La inmersión en agua helada o a temperaturas menores de 15°C, suele utilizarse para tratar el dolor muscular después de realizar ejercicios intensivos, para acelerar el tiempo de recuperación.
Según él mismo lo ha divulgado, Cristiano Ronaldo se sumerge con frecuencia en una bañera con agua y hielo, para mantenerse en forma.
Pero tal vez no sabías que si sumerges en agua a esa temperatura, al menos una parte de tu cuerpo, cuando estás muy estresado, o cuando dormiste mal la noche anterior y tu rostro muestra las huellas desagradables de un sueño poco revitalizante, justamente cuando debes volver al trabajo, puedes revertir el estrés y lucir muy bien.
Por qué el agua helada te revitaliza
La inmersión en agua fría estimula el nervio vago, que activa el sistema nervioso parasimpático, y disminuye la frecuencia cardíaca, regula la respiración y también la actividad de los órganos del sistema digestivo, poniendo a tu cuerpo en su estado de descanso y digestión.
También puede hacer que fluya la dopamina, dándote sensaciones de placer.
Para obtener el efecto completo, lo mejor es sumergir todo el cuerpo en agua fría.
Pero si no tienes a mano una bañera, una piscina o el mar, y necesitas alivio inmediato, sumerge tu cara en un recipiente con agua fría o con cubitos de hielo agregados, y obtendrás un buen resultado.
Por lo demás, a muchas personas no les agrada sumergir todo el cuerpo en agua a temperaturas muy bajas. Y otras personas no pueden hacerlo por razones de salud.
Por eso es aconsejable, antes de poner en práctica esta técnica, consultar siempre a un profesional médico, que evaluará tu estado general y te dirá si puedes o no adoptar el uso de agua a temperaturas bajas.
Considera especialmente la consulta si tienes antecedentes de problemas cardíacos.
Si bien la terapia de agua fría existe desde hace milenios, las adaptaciones recientes incluyen baños de hielo, duchas diarias enérgicas, y baños al aire libre.
Beneficios
Los partidarios de esta técnica creen que la terapia con agua fría puede mejorar la circulación, profundizar el sueño, aumentar los niveles de energía y reducir la inflamación del cuerpo.
Si bien se necesitarían más investigaciones al respecto, la ciencia ha convalidado ya algunos beneficios.
Reducción del dolor muscular
Diversos estudios han señalado que los atletas que se sumergen en agua fría durante períodos cortos, después del ejercicio, tienen menos dolor muscular al día siguiente.
Un estudio, realizado en 2011, encontró que los ciclistas que completaron sesiones de entrenamiento intenso habían disminuido el dolor después de sumergirse en agua a una temperatura entre 12°C y 15°C, durante diez minutos.
La razón por la que el agua fría ayuda con el dolor es porque hace que los vasos sanguíneos se contraigan, reduciendo el flujo de sangre al área lesionada o sobreestimulada, lo que ayuda a reducir la inflamación.
Reducción de la temperatura corporal elevada
La inmersión en agua fría puede ayudar a bajar la temperatura corporal dos veces más rápido que descansar en un ambiente fresco.
Es habitual que muchas personas pongan sus muñecas bajo un chorro de agua fría para disminuir la temperatura corporal en los días muy calurosos. Pero se ha demostrado que eso no es suficiente.
Si quieres obtener el beneficio rápidamente, debes sumergir la mayor cantidad de piel posible.
Estimulación del sistema inmunológico
Un grupo de investigadores holandeses se propuso saber si las personas podían influir voluntariamente en su respuesta inmunológica, mediante la práctica de técnicas de meditación, respiración profunda e inmersión en agua fría.
Y las tres técnicas demostraron resultados positivos.
Cuando los participantes del estudio fueron expuestos a una infección bacteriana, el grupo que usó estas técnicas tuvo menos síntomas que el grupo control.
Sus cuerpos produjeron más químicos antiinflamatorios y menos citocinas proinflamatorias en respuesta a la infección.
Si bien los investigadores concluyeron que las técnicas de respiración eran más definitorias que la inmersión en agua fría, consideraron la posibilidad de la creación de una especie de resistencia al estrés, a largo plazo, en quienes practicaron la inmersión.
Cómo practicar la terapia de agua fría
Consulta a un médico ante de comenzar esta práctica.
La inmersión en agua fría afecta la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la circulación, y puede causar estrés cardíaco grave y muerte, si tienes alguna comorbilidad preexistente.
Una vez que hayas obtenido la autorización médica, es probable que no te decidas a iniciar una inmersión en agua fría de manera brusca.
Una forma de comenzar, más confortable y accesible para cualquiera, es comenzar el baño con agua tibia y, después de unos minutos, ir bajando gradualmente la temperatura.
No es necesario que el baño de agua fría sea prolongado. Unos pocos minutos pueden ser todo lo que necesites.
Aunque puedes aumentar gradualmente tu tolerancia al frío, no existe una razón terapéutica para permanecer en agua fría más de unos pocos minutos.
Ten en cuenta también que la temperatura de tu cuerpo puede seguir bajando después de salir del agua, lo que aumenta el riesgo de hipotermia. Ten a disposición alguna prenda algo abrigada para cubrirte una vez que te hayas secado.
Si practicas la inmersión en un lugar al aire libre, o nadas en aguas abiertas, trata de hacerlo con una persona que te acompañe, y al salir quítate la ropa mojada y sécate bien.
Luego vístete con ropas cálidas y secas, comenzando con la parte superior del cuerpo, toma una bebida caliente y come algo liviano.
Nunca tomes una ducha caliente para recuperar tu temperatura luego de estar inmerso en agua fría. El cambio repentino en el flujo sanguíneo podría causarte un desmayo.