Dolor crónico: ¿puede ser una enfermedad de la mente?

Estar atrapado por un dolor corporal provoca un elevado estado de estrés que lleva al cuerpo a generar inflamación y una gran cantidad de síntomas físicos.
En segundo lugar, cuando estás atrapado por un dolor físico, tu cuerpo activa otra respuesta de estrés como último recurso por recuperar el control: el estado de ira, que es poderosamente destructivo, porque puede conducir a la autodestrucción: suicidio o desprecio total por tu salud.
De manera que al dolor físico se le suma algo aún peor: los pensamientos desagradables. Y aquí aparece un tercer estado, aún más letal, conectado a la conciencia y denominado efecto irónico.
El efecto irónico
El efecto irónico es un obstáculo importante para la salud y el bienestar.
Cuando tratas de pensar en algo positivo (intención conciente), lo único que logras es concentrarte en todo lo negativo.
Si deseas eliminar de una vez y para siempre al dolor, sólo logras incrementarlo.
La intención consciente se ve abrumada por la necesidad inconsciente de estar atento a lo que pueda interferir con el logro de tus metas.
Así, en lugar de hacer todo lo necesario para salir del dolor físico que te aqueja, por ejemplo, te descuidas, no atiendes a las instrucciones que te dio el médico, olvidas los remedios; y en lugar de pensar que saldrás exitoso luego del tratamiento indicado, lo dejas de lado y te concentras en la idea de que todo saldrá mal.
Ya sea que intentes suprimir pensamientos desagradables o tengas intenciones positivas, escucharás una poderosa voz, irracional y autocrítica, que no la puedrás acallar con intervenciones racionales.
El resultado es una exposición sostenida a amenazas mentales que producen los cambios fisiológicos correspondientes, incrementando así el dolor y haciéndolo duradero. Es decir, dando origen al dolor crónico.
Cómo escapar de esa situación y sanar
Es evidente que tu inmenso deseo de querer estar libre de dolor hace que tengas más dolor.
Porque tu cerebro consciente no tiene ninguna posibilidad de resolver la ansiedad y la ira, o cualquiera de los síntomas físicos causados por tu estado fisiológico alterado.
Como no puedes escapar de tu conciencia, las amenazas mentales son un factor determinante en la creación de una fisiología cada vez más sufriente, de un cuerpo que cada vez sufre dolores más fuertes.
El efecto irónico es la mayor injuria que puedes padecer Y recuerda que aparece por la necesidad de controlar.
La solución es simple: renunciar al control.
¿Cómo hacerlo? Tienes varias opciones, que pueden incluir la consulta con un psicoterapeuta, si no te animas a enfrentar solo tu situación.
En la actualidad hay muchas terapias psicológicas disponibles, con un variado espectro que te permitirá elegir la que más se adecue a tu problemática personal.
Pero también puedes comenzar a intentar centrarte cada día de tu vida en cumplir rigurosamente con el tratamiento que te indicó tu médico, o tu fisioterapeuta. Cumplirlo al pie de la letra.
El hecho de centrarte en el aquí-ahora te distraerá de pensamientos negativos y te mantendrá ocupado, en lugar de preocupado.
Cuida tu salud de manera integral, en la medida que el dolor te lo permita.
Alimentación, ejercicio, entretenimiento, sueño, la práctica de algún hobby. Tu cuerpo necesita que lo trates con cariño y lo cuides. Bríndale amor y cuidados.
Recuerda que tu salud física sigue la trayectoria de tu estado mental.