¿Por qué cada vez más personas beben en exceso?

La pandemia de COVID-19 disparó el consumo de bebidas alcohólicas en muchas personas que quedaron sometidas al aislamiento para prevenir el contagio.
También desde hace varios años se ha incrementado el consumo de alcohol en grupos de adolescentes e incluso en algunos grupos de prepúberes.
Un reciente estudio publicado en Journal of Adolescent Health señaló que uno de cada siete niños entrevistados dijo haber consumido bebidas alcohólicas a los once años de edad.
Y no se trataba de niños que vivían en la pobreza o la marginalidad sino que muchos eran hijos de padres con educación superior y altos ingresos.
Motivos para beber en exceso
El alcoholismo es una condición en la que una persona tiene dificultades para detener o controlar su consumo de bebidas alcohólicas, a pesar de los efectos nocivos que tiene sobre su salud, sus relaciones o su trabajo.
Los motivos para beber alcohol en exceso pueden variar de persona a persona.
Algunas lo hacen para lograr hacer frente a emociones negativas; otras para no ser excluidos del grupo de amigos o compañeros de estudio, otras porque lo consideran una forma de estar de acuerdo con el momento en que se vive (beber es cool).
Cada vez es más abundante la variedad y cantidad de bebidas alcohólicas que se ofrecen en las góndolas de las grandes tiendas de venta de alimentos.
Según una encuesta realizada en los Estados Unidos en el año 2019, casi quince millones de personas mayores de doce años eran alcohólicos.
Esto incluye a más de cuatrocientos mil jóvenes de doce a diecisiete años.
Genética y alcoholismo
Algunas investigaciones encontraron que los factores genéticos son responsables de aproximadamente el cincuenta por ciento del riesgo de que una persona sea alcohólica.
Se ha descubierto que existe un gen muy frecuente en personas alcohólicas, que provoca una reacción adversa menos potente al alcohol que la que tiene una persona no alcohólica.
Pero esas investigaciones no lograron ser concluyentes porque la relación entre los genes y el consumo problemático de alcohol es compleja, con miles de variantes genéticas involucradas, y cada una de ellas con efectos muy pequeños.
Un nuevo estudio intentó examinar las relaciones entre los motivos para beber y los patrones de consumo de alcohol.
Se realizó con una muestra de diez mil estudiantes de primer año matriculados en una universidad pública norteamericana, y tuvo una duración de cuatro años, entre 2011 y 2015.
Los estudiantes completaron, durante cada uno de esos años, un cuestionario que incluía el uso de alcohol, los síntomas de alcoholismo y los motivos para beber, incluyendo los factores ambientales más relevantes.
Los investigadores encontraron conexiones entre los motivos para beber y los resultados del consumo de alcohol.
Por ejemplo, beber para hacer frente a una emoción negativa, se relacionó con alcoholismo, mientras que los motivos sociales y de recreación se vincularon tanto con el consumo controlado de alcohol como con la adicción.
Para evaluar la conexión genética, los investigadores recolectaron muestras de saliva de los participantes para analizar el ADN. En el análisis genético se incluyeron muestras de más de seis mil estudiantes.
Los hallazgos en esta etapa sólo brindaron una visión pobre de la biología subyacente a los motivos para beber y sus posibles vías genéticas para el abuso del alcohol.
De manera que se concluyó que, si bien son necesarios más estudios para comprender mejor la base genética de los motivos para beber en relación con el uso y abuso de alcohol, al alcoholismo tendría una fuerte conexión con factores psicosociales y ambientales, especialmente las dificultades para enfrentar una situación incómoda, displacentera o traumática.