Adelgazar comiendo alimentos con almidón

Cuando consultas a un nutricionista porque deseas bajar de peso, ya sabes que lo primero que tendrás que eliminar del plato son las papas, el arroz, las pastas y las legumbres.
El motivo de esa recomendación es que son alimentos ricos en almidón, con un alto contenido de hidratos de carbono de rápida absorción, que se digieren a nivel del intestino delgado y rápidamente se transforman en azúcar y, además de tener un poder de saciedad bajo, pueden incrementar el riesgo de diabetes tipo 2.
Pero no todos los alimentos ricos en almidón son iguales.
Algunos alimentos como las papas y los plátanos verdes contienen almidones resistentes, que ofrecen una serie de beneficios para la salud sin efectos secundarios dañinos conocidos.
Qué son los almidones resistentes
El almidón resistente es una fracción del almidón que es capaz de resistir a la digestión y se mantiene íntegro a lo largo del tracto gastrointestinal, brindando beneficios fisiológicos asociados a la salud.
Algunos alimentos que contienen naturalmente almidón resistente son las lentejas, los guisantes secos, los plátanos verdes, las legumbres, los cereales y las semillas.
Los alimentos que contienen almidones resistentes no se descomponen rápidamente en azúcar en el cuerpo y, como las fibras, se descomponen en el intestino grueso, produciendo cadenas cortas de ácidos grasos y convirtiéndose, en esencia, en una forma de fibra.
El aumento de ácidos grasos en el colon puede evitar el desarrollo de células anormales en el intestino y contribuiría a prevenir el cáncer colorrectal.
Algunos investigadores sostienen que el almidón resistente puede mejorar la salud intestinal y reducir el apetito después de las comidas al estimular la liberación de hormonas intestinales que suprimen la sensación de hambre, produciendo sensación de saciedad.
De manera que podría ser incluido en las dietas para adelgazar.
Cómo convertir el almidón de los alimentos en almidón resistente
Para convertir el almidón de las papas, el arroz y los cereales en almidones resistentes basta con enfriarlos en la heladera una vez cocidos.
En el caso de las papas y los boniatos la mejor forma de cocción es por horneado. El arroz y los cereales, por supuesto, deben cocinarse en agua.
Sin embargo no es necesario comer estos alimentos fríos.
Se los puede calentar, una vez que se los retira de la heladera, pero con la precaución de no someterlos a temperaturas muy elevadas para que el proceso no se revierta.
El proceso de cocción y posterior enfriamiento produce un almidón que resiste la digestión porque las enzimas del estómago y del intestino delgado no son capaces de degradarlo y convertirlo en glucosa.
Y tal como sucede con las fibras, el alimento llega al intestino grueso donde las bacterias, hongos y levaduras que componen la microbiota intestinal lo fermentan convirtiéndolo en un prebiótico.
Beneficios del almidón resistente
La modulación del metabolismo de la glucosa y los lípidos, así como las posibles asociaciones con la salud de la microbiota, indican que el almidón resistente podría ser un ingrediente con un gran potencial en el tratamiento de enfermedades crónicas.
Diversos estudios han concluido que hay evidencia consistente de que el consumo de almidón resistente en lugar de carbohidratos digeribles puede ayudar a controlar la glucosa en sangre, de manera que podría tener un beneficio potencial para las personas con diabetes tipo 2.
Estas personas suelen verse privadas de la posibilidad de comer papas, arroz o cereales, de manera que tal vez, conociendo la forma de prepararlos para que no resulten perjudiciales, podrían ampliar su menú.