El clima y la salud mental

Nuestro idioma tiene varias referencia a la influencia que el clima puede tener sobre las emociones, la energía y el funcionamiento mental.
Cuando en una reunión el ambiente es hostil decimos que “no hay buen clima”. Y si todo marchaba bien y de pronto aparecen complicaciones decimos que “el clima se enrareció”.
Estado anímico y clima
Hay condiciones climáticas que, en general, se asocian con estados de ánimo altos o bajos, para la mayoría de las personas.
El estado de ánimo bajo se asocia con bajas temperaturas (inferiores a 10°C), humedad alta y lluvia.
Por el contrario, cuando las temperaturas son más elevadas (20°C o más), la presión atmosférica es alta y el cielo se presenta despejado, el ánimo está más alto.
En lo que respecta a la energía, casi todos consideramos que un clima templado o caluroso nos llena de energía y de ganas de salir, caminar, hacer actividad física. Por supuesto siempre y cuando la temperatura no se eleve en exceso y se vuelva agobiantae.
En cambio el clima frío nos induce a quedarnos dentro de casa, como si fuésemos osos dedicados a hibernar.
Por su parte la luz solar nos produce una sensación de mayor energía y nos induce a estar despiertos y activos, estimulando nuestro reloj biológico.
Pero en días cortos o nublados, hay menos luz para alentarlo a mantenerse despierto, por lo que podemos sentirnos más atontados de lo habitual e incluso deprimidos.
Es sabido que los cambios climáticos afectan a la población en general.
Los extremos de calor que se están produciendo como consecuencia del calentamiento global y el efecto invernadero han sido relacionados con el aumento de los niveles de violencia en todo el mundo.
A medida que aumentan las temperaturas, aumenta también el estrés, la impulsividad y la agresión.
Recientes estudios han considerado que los cambios de temperatura que afectan las actividades cotidianas pueden incrementar la tensión y contribuir al conflicto interpersonal, tanto en ambientes públicos como privados.
Las recientes inundaciones y los incendios forestales que se produjeron en Europa en 2022 han alterado la vida de infinidad de personas de manera significativa, y pueden causar alteraciones en su salud mental.
Clima y estrés
Es bastante común que sintamos alguna sensación de inquietud y nerviosismo en los momentos previos a que se desencadene una tormenta.
Lo que sucede es que, según se ha comprobado en animales de laboratorio, al producirse un descenso en la presión atmosférica se activa el núcleo vestibular superior, una parte del cerebro que controla el equilibrio y la percepción.
Las altas temperaturas también pueden aumentar los niveles de estrés, haciendo que las personas estén más irritables, e incluso agresivas, durante los meses más calurosos.
Una investigación de 2018 vincula las temperaturas más altas con una mayor agitación y ansiedad.
Clima y cognición
El clima cálido y soleado puede afectar la capacidad intelectual potenciando la memoria, la capacidad de estar más abierto a nueva información y la atención.
Clima y tendencia al suicidio
La evidencia sugiere que es más probable que las personas intenten suicidarse en la primavera y principios del verano que en cualquier otra temporada.
Los investigadores aún no saben exactamente por qué ocurre este patrón.
Pero se supone que una mayor exposición a la radiación solar puede provocar un cambio en los niveles de neurotransmisores.
Y si bien algunos investigadores consideran que los cambios climáticos por sí solos no incitan a alguien a intentar suicidarse, sí podrían funcionar como un desencadenante adicional para alguien que ya está en riesgo.
Clima y depresión estacional
El trastorno afectivo estacional se refiere a los síntomas de depresión que aparecen sólo durante ciertas épocas del año.
La mayoría de las personas que padecen este tipo de depresión experimentan síntomas como tristeza, somnolencia y aumento del apetito durante los meses de otoño e invierno, pero no experimentan síntomas en la primavera y el verano.
Pero algunas sufren más y experimentan más síntomas en primavera o verano.
En este grupo de pacientes los síntomas característicos son agitación, insomnio y falta de apetito, junto con un estado de ánimo bajo.
Clima y depresión mayor
Los pacientes que padecen depresión mayor presentan síntomas en cualquier momento del año.
Pero, según un estudio realizado en Europa, es común que los síntomas se presenten con más frecuencia en el otoño-invierno, cuando la velocidad del viento es mayor, y con temperaturas inferiores a cero grados
Clima y trastorno bipolar
En estos pacientes, que alternan episodios de manía (excitación) y depresión, los episodios de depresión ocurren con mayor frecuencia en invierno y los episodios maníacos en primavera y verano.
Un reciente estudio demostró que entre las personas con trastorno bipolar, aquellas con antecedentes de intentos de suicidio tienden a tener una mayor sensibilidad al clima.
Vulnerabilidad ante los cambios climáticos
Pero no todas las personas son igualmente sensibles o vulnerables ante los cambios climáticos.
Algunas personas refieren alteraciones del estado anímico, cognitivo o físico más importantes que otras, ante la producción de cambios climáticos.
Estos son los síntomas más comunes: irritabilidad, migraña, insomnio, problemas en la atención y la concentración, y dolor alrededor de cicatrices o lesiones viejas.
Entre las personas que más sufren los cambios climáticos están las mujeres, los adultos mayores, las personas con altos niveles de rasgos neuróticos y aquellas que tienen un trastorno del estado de ánimo ya diagnosticado.