Búsqueda desesperada de mi hija biológica 1986 -1987

HIJA, TE VOY A ENCONTRAR!

Mi nombre es Myriam Elizabeth NAVARRETE, hija de Nilda Margarita Pereyra Torres, oriunda de Santiago del Estero. Nacida en el año 1969.

Entre agosto de 1986 y Abril de 1987 - no recuerdo exactamente la fecha -, siendo yo una adolescente de 16/17 años, di a luz a mi hija por cesárea en el Hospital Regional Carrillo de Santiago del Estero.

Mi madre me mantuvo prácticamente cautiva durante los nueve meses de embarazo.

En esa época alquilábamos junto a mi madre y hermanos sobre la calle Bolivia, en una suerte de conventillo. A una cuadra de allí, en los monoblocs de los militares, vivían la Sra. María Esther Figueroa, viuda de Wede, junto a su hija María Wede y su marido Alejandro de Nicola. Actualmente residen en la calle Roca 538 de Santiago Capital.

Desconozco cómo, si mi madre los contactó o viceversa, es que organizaron la entrega de mi hija, aparentemente a cambio de una máquina de coser y algunos pesos….

Aún convaleciente en el hospital, reponiéndome de mi cesárea, recuerdo que la Sra Figueroa junto a su hija se apersonaron para llevarse a mi hija. Ni siquiera me dejaron verla o despedirme, me la arrancaron como si fuera un animal…

Cuando regresé a mi casa no podía parar de llorar, le rogué a mi madre que me llevara a ver a mi hija. Para callarme, accedió a caminar esa cuadra. Cuando llegamos a la casa de los Wede, nos atendió Alejandro De Nicola y, amenazándonos con la idea de que tenía un revolver en su bolsillo, nos dijo que la bebé ya no se encontraba allí, que no molestáramos nunca más o íbamos a pagar las consecuencias…

Meses más tarde huí de mi casa con lo puesto hacia Buenos Aires y no regresé sino hasta el mes de Febrero de 2016, fecha en la que finalmente me fue posible, después de 30 años, enfrentar a mi madre.

Pensando que arrepentida me daría algún dato sobre el paradero de mi hija es que tomé coraje..

La respuesta menos esperada llegó. Fría e incapaz de sentir amor o empatía por nadie, tal como la recordaba, me contestó: “no recuerdo, buscala, a ver si la encontrás..”

Por segunda vez sentí ese vacío, el mismo que sentí el día que se llevaron a mi hija.

Al día siguiente me presenté en la vivienda actual de esta familia, y para mi sorpresa, la Sra. Figueroa, hoy una persona mayor, barría la vereda. Le dije quién era, le pedí que por favor me confesara a quién o en qué lugar habían entregado a mi beba. Le supliqué; “ponga su mano en el corazón, no encubra más, Ud. es madre, abuela, bisabuela…. “ . Me respondió que a esa bebé se la había llevado una familia de apellido Romagnoli, con jugueterías en Buenos Aires, que no recordaba nada más. Le pedí hablar con su hija o yerno, pero me despidió sin más….

Ese mismo día decidí presentarme en la justicia con mi verdad e hice la denuncia. Denuncié judicialmente a mi madre y a las 3 personas que participaron en este sucio complot.

Siempre intuí que mi hija había quedado en la familia de los Wede, pero hoy, luego de una exhaustiva búsqueda, me encuentro en un punto muerto. Pactos de silencio, es mi conclusión.…

No hay día que no la piense. Hoy, mi marido, mis tres hijos y mis nietos me acompañan en esta cruzada por la verdad.

Querida hija: nunca dejé de buscarte. Viví un verdadero infierno junto a mi madre, las peores atrocidades que un ser humano puede tolerar en toda una vida, yo las he vivido con escasa edad, pero pude transformar el dolor y formar una familia maravillosa que me ama y sostiene.

Se que nos encontraremos algún día y nos fundiremos en un abrazo profundo donde sobrarán las palabras. TE BUSCO, TE ESPERO, TE VOY A ENCONTRAR HIJA MIA.

Mi correo, elesfuerzodemoreno@yahoo.com.ar

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