Cómo se puede aliviar el dolor articular nocturno

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El dolor articular, especialmente a medida que aumenta la edad cronológica, puede empeorar durante la noche, debido a la acumulación de líquido o a procesos químicos que provocan inflamación en el cuerpo, disminuyendo la calidad del sueño.

Pero algunos ajustes en tus rutinas diarias y nocturnas pueden ayudarte a dormir mejor por la noche.

Condiciones que contribuyen al dolor articular nocturno

La mayoría de los dolores articulares se deben a la inflamación de las articulaciones, ya sea por osteoartritis, artritis reumatoide, psoriásica o anquilosante.

Pero también pueden ser provocados por las siguientes condiciones:

  • tendinitis

  • lesiones

  • bursitis

  • fibromialgia

  • gota

  • lupus

  • enfermedad de Lyme

  • infección

  • cáncer de hueso

Causas del dolor articular nocturno

Las causas por las cuales los dolores suelen resultar más importantes por la noche pueden ser varias.

A continuación mencionaremos las más comunes.

Acumulación de líquido sinovial

El líquido sinovial, o líquido articular, se encarga de amortiguar los extremos de los huesos y reduce la fricción cuando las articulaciones se mueven.

Cuando tu cuerpo está en reposo, el líquido se acumula adentro y alrededor de tus articulaciones provocando inflamación, de manera que los músculos y tejidos que rodean las articulaciones se tensan, provocando dolor.

Liberación de citoquinas

Por la noche, algunas células liberan citoquinas, proteínas que controlan el crecimiento y la actividad de las células del sistema inmunitario y las células sanguíneas, y pueden generar inflamación y dolor.

Mala posición del cuerpo

Si tu cuerpo ejerce presión sobre articulaciones inflamadas, que ya durante el día provocan dolor, es muy probable que el dolor se intensifique.

Por ejemplo, si tienes dolor de cuello durante el día y duermes boca abajo, tu cuello estará en torsión durante varias horas. Debes tratar de evitarlo.

También un colchón demasiado blando, sin suficiente amortiguación, puede alterar la alineación de tu columna vertebral.

Mientras que una almohada demasiado gruesa o demasiado plana puede alterar la posición natural del cuello y los hombros, presionando nervios y generando dolor.

Algunos recursos que pueden ayudarte a dormir mejor

Si tu dolor articular se debe a una lesión reciente que no ha sido controlada ni tratada, debes consultar con un profesional de la salud.

Lo mismo se aplica si el dolor es muy prolongado e intenso, te está ocasionando agotamiento o reduce tu capacidad para realizar tus actividades habituales.

Pero si sabes que padeces osteoartritis y el dolor no es invalidante, es muy probable que puedas mejorar la calidad de tu sueño, y de tu vida en vigilia, haciendo algunos pequeños cambios en tu rutina diaria.

A continuación enumeramos algunos, para que elijas el que mejor se adapte a tus necesidades o para que comiences a considerar algún otro que te pueda parecer beneficioso.

Ejercicio

Los músculos fuertes y flexibles ayudan a aliviar la presión en las articulaciones. Las elongaciones y el yoga pueden ser beneficiosos si sufres artritis reumatoide u osteoartritis.

También es bueno caminar, hacer gimnasia acuática o practicar técnicas orientales como el tai chi.

Aplicación de calor o frío

Algunas personas encuentran muy positivo el uso de almohadillas térmicas en las articulaciones doloridas, antes de dormir. También puede ser muy beneficioso un baño de inmersión en agua templada, con sal gruesa o sales aromáticas, para relajar el cuerpo e incrementar el flujo de sangre y oxígeno.

Si la zona de la articulación se ve inflamada, la aplicación de compresas frías, por el contrario, disminuye el flujo de sangre, reduciendo la hinchazón y el dolor. La aplicación no debería exceder los veinte minutos.

Tratamientos tópicos

Los tratamientos tópicos son medicamentos que se aplican directamente sobre la piel.

Pueden adquirirse en presentaciones varias: crema, ungüento, loción o aerosol.

Son de venta libre y pueden contener diversos ingredientes activos.

El mentol refresca la piel y enmascara el dolor.

El alcanfor adormece las terminaciones nerviosas.

El árnica es excelente porque tiene propiedades antiinflamatorias y favorece la circulación.

La capsaicina reduce la cantidad de un transmisor de dolor específico en los nervios. Pero debe ser utilizado con precaución porque es irritante.

Los salicilatos reducen la inflamación.

Suplementos de glucosamina y condroitina

La glucosamina y la condroitina son compuestos que se encuentran naturalmente en el cartílago, que es el tejido conectivo que amortigua y rodea las articulaciones.

A muchas personas les resulta muy positivo su uso, especialmente en la osteoartritis.

Pueden adquirirse en forma de suplementos alimentarios, por separado o juntos.

Un buen despertar

Si tienes algún tipo de trastorno articular ya sabes que el despertar suele ser incómodo e incluso doloroso, por la rigidez que es consecuencia de muchas horas de inmovilidad.

Los estiramientos matutinos son lo más adecuado para comenzar el día en mejor estado físico y anímico. Moverte justo cuando te despiertas ayuda a movilizar los líquidos de las articulaciones inflamadas y reduce la hinchazón y la rigidez.

Antes de salir de la cama realiza estiramientos de brazos y piernas y rotaciones de tobillos. También puede ser de utilidad flexionar las piernas hacia el torso, en posición dorsal, y realizar un balanceo de derecha a izquierda para ejercer un suave masaje en la zona lumbar y la espalda.

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