Pastillas para dormir y riesgo de demencia

Una reciente investigación, realizada en los Estados Unidos, concluyó que los adultos mayores de raza blanca tenían casi el doble de probabilidades que las personas de otras etnias de padecer demencia como consecuencia del uso de medicamentos para dormir.
Medicamentos para dormir y demencia
El estudio incluyó a más de tres mil adultos mayores, sin demencia, inscriptos en un estudio de salud y envejecimiento, con una edad promedio de setenta y cuatro años. Un cincuenta y tres por ciento de raza blanca.
El seguimiento se prolongó durante nueve años.
El ocho por ciento de los participantes informó que con frecuencia tomaba medicamentos recetados para dormir.
Las drogas más consumidas fueron:
benzodiazepinas, que se prescriben para el insomnio crónico;
trazodona, un antidepresivo que a veces se receta para ayudar a las personas a dormir;
zolpidem y otras drogas Z, que son hipnóticos sedantes.
Los participantes blancos que tomaban medicamentos para dormir a menudo o casi siempre, presentaron un setenta y nueve por ciento más de posibilidades de desarrollar demencia en comparación con los que nunca o rara vez usaban estos medicamentos.
Este mayor riesgo no se observó entre los participantes negros, consumieran o no medicamentos para dormir.
Es importante destacar que, siendo un estudio observacional, no se pudo probar una relación de causa-efecto directa sino solamente que existe una asociación entre el uso de medicamentos para dormir y la demencia.
Dormir mal relacionado con la demencia
Considerando que son muchos los adultos mayores que informan sobre el uso de medicamentos para dormir, el creciente número de estudios con evidencia consistente que respalda un vínculo entre los medicamentos para dormir y el riesgo de demencia ha disparado una señal de alarma en la comunidad médica en los Estados Unidos.
También se han realizado, en ese país, estudios que investigaron los riesgos de demencia vinculados con el insomnio, en los que se comprobó que muchas personas toman medicamentos para dormir a causa de alguna condición de salud crónica, como enfermedad cardíaca, enfermedad renal, presión arterial alta, diabetes, accidente cerebrovascular, obesidad, depresión o ansiedad, enfrentadas en la edad adulta.
Los resultados determinaron que los adultos mayores que tenían problemas para conciliar el sueño dentro de los treinta minutos de irse a la cama, presentaban un cincuenta por ciento más de riesgo de demencia.
Lo aconsejable, para los adultos mayores que tienen problemas para dormir, es comenzar por tener una conversación con su proveedor de salud habitual, y explorar opciones para reunirse con un especialista en trastornos del sueño.
Los medicamentos para dormir, sean recetados o de venta libre, no son el único tratamiento disponible.
Los tratamientos no farmacológicas, como la terapia cognitiva conductual para el insomnio, son opciones que funcionan bien y mucho más seguras.
Esto es muy importante, porque muchos medicamentos recetados para dormir han sido relacionados con un mayor riesgo de caídas accidentales, especialmente entre los adultos mayores, que suelen interrumpir el dormir, por ejemplo, por micciones nocturnas más frecuentes..