Protégete del diálogo interno negativo

Muy a menudo nos hablamos (silenciosamente) a nosotros mismos.
Dialogamos con nuestro yo interior, un yo imaginario, y esa conversación puede llevarnos por caminos que eleven nuestro ánimo, porque nos trata de manera amable, o bien puede actuar como un enemigo que nos hace ver una realidad distorsionada y abrumadoramente negativa.
La evidencia científica muestra que la forma en la que hablamos con nosotros mismos tiene gran influencia.
Cuando establecemos un diálogo interno negativo nos sentimos mal, y seguramente nos comportaremos de una forma poco eficaz ante los problemas que tengamos que resolver en el momento.
Si logramos modificar nuestro diálogo interno sin duda vamos a cambiar nuestras emociones y nuestro comportamiento.
Los resultados de una reciente investigación demostraron que verbalizar un recuerdo negativo tiene efectos regulatorios en las respuestas simpática y parasimpática de nuestro organismo.
Si nuestra voz interna se transforma en nuestro peor enemigo, la interpretación que hagamos de la realidad estará distorsionada, dando lugar a emociones, vivencias y formas de enfrentarnos al mundo desajustadas de la situación real que las desencadena.
Un diálogo desadaptativo
El diálogo interno negativo es perjudicial para nuestra salud mental y el desempeño en nuestras actividades diarias.
Ha sido relacionado con depresión, actividad fisiológica relacionada con el estrés que puede promover enfermedades físicas, bajo rendimiento académico y bajo rendimiento en competencias atléticas, y también con la toma de decisiones subóptimas, entre otros resultados.
Estos efectos indeseables también pueden asociarse con una disminución de la atención, la memoria de trabajo y otras funciones cognitivas.
El tipo de diálogo que mantenemos con nosotros mismos es, sin duda, aprendido.
Si nuestros padres siempre nos juzgaron severamente, no valoraron las cosas que hacíamos bien, nos criticaron en lugar de alentarnos a realizar las cosas de mejor manera cuando nos equivocábamos, es muy probable que nuestro diálogo con nuestro yo interno (desvalorizado) sea un diálogo negativo y desadaptativo.
Si hemos tenido algún fracaso importante en nuestra vida, es muy probable que ese fracaso lo tengamos muy en cuenta cada vez que intentamos hacer algo que esté relacionado con la situación en la que fracasamos.
Puede haber una predisposición genética, pero lo que definitivamente determina nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos son las experiencias vividas.
Y aquí se vislumbra el aspecto positivo de la situación.
Así como aprendimos a tener un diálogo interno que tiene efectos desadaptativos, también podemos aprender a establecer un diálogo interno mucho más constructivo y deseable.
Cómo evitar el diálogo interno negativo
Registra lo que te dice tu voz interior
Escucha lo que te dices durante el día y, de ser posible, anótalo. Es la mejor manera de ser conciente de cómo tu diálogo interior, tu verbalización negativa, afecta a tus emociones.
Presta atención a tus pensamientos catastróficos
Cuando notes que estás imaginando la peor situación posible pregúntate qué posibilidad hay de que ocurra y qué puedes hacer para resolverla. Es probable que notes que es poco probable que ocurra, y que, de suceder, tiene solución.
Transforma lo negativo en positivo y verbalízalo
Cuando recuerdes un fracaso, en lugar de pensar que eres un fracasado, piensa que tú puedes aprender del fracaso que ya viviste y que ahora puedes actuar de manera diferente… con lo cual el resultado va a ser diferente.
Si se presenta algún problema dile a tu yo interior que serás capaz de resolverlo.
Sé compasivo contigo
Recuerda que, así como tienes debilidades, también tienes virtudes que te han ayudado a crecer.
Esto aumentará tu autoestima y te permitirá tener una percepción más realista de tus cualidades, tanto de las negativas como de las positivas.
Tampoco se trata de que veas todo “color de rosa” y te conviertas en un iluso.
Enfócate en tu presente
Los errores del pasado ya no tienen solución. Si en algún momento te equivocaste, ya está.
Para qué gastar energía en algo que ya no puedes cambiar.
Si logras centrarte en el presente, aumentas tu capacidad de respuesta y la posibilidad de resolver las situaciones, aunque puedan ser conflictivas.
Declara tu poder
Una declaración de poder es un recordatorio que te ayuda a regresar a tu centro.
Escribe tu declaración de poder y tenla siempre a la vista.
Cada vez que te venga a la mente un viejo fracaso, cada vez que tu voz interior te diga que no pudiste hacer algo, lee tu declaración de poder y notarás que tu vos interior negativa hace silencio.