Los fracasos pueden ser el mejor camino al éxito

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Prestar un poco de atención a nuestros errores y analizar por qué fallamos en nuestros propósitos, puede permitirnos crecer y puede ser la clave para alcanzar el éxito.

Todos cometemos errores y fracasamos, en muchos momento de la vida. Pero lo que realmente importa es qué hacemos con nuestros fracasos.

Podemos tratar de olvidarlos, lamentarnos por la oportunidad perdida, calificarnos de manera negativa por haberlos cometido, o podemos tratar de ver por qué razón fallamos y cómo podemos modificar nuestra conducta para alcanzar la meta deseada.

Si sabemos aprovecharlos, los errores y los fracasos pueden darnos la pista de cuáles son los ajustes necesarios para mejorar y alcanzar el éxito, en todos los aspectos de la vida: trabajo, pareja, amigos e incluso la propia salud.

Conocer los límites y evaluar los obstáculos

Ante un fracaso podemos reaccionar de maneras muy diversas.

Podemos considerarlo una catástrofe, decirnos que somos incapaces de triunfar en algo en esta vida, y así cerrarnos cualquier posibilidad para reaccionar.

Si esa es nuestra actitud frente a un fracaso, probablemente dejaremos de realizar nuevos intentos, y nos costará mucho soportar las situaciones adversas que nos plantee la vida.

Tal vez la manera más positiva de enfrentar los errores y los fracasos sea aceptarlos y considerar que alcanzar una meta determinada implica tomar riesgos.

Y entonces se nos abren dos opciones para explicarnos el motivo de nuestro fracaso:

  • considerar que tomamos un riesgo que excedía nuestras capacidades, lo cual puede enseñarnos cuáles son nuestros límites;

  • considerar que no evaluamos todos los obstáculos que podían interponerse entre nuestra intención y el objetivo; y eso puede conducirnos a ampliar nuestra capacidad de evaluación de la realidad.

En ambos casos la disposición a aceptar el fracaso nos proporciona la posibilidad de crecer y puede ser la clave para lograr nuestras metas y alcanzar el ansiado éxito.

El valor del fracaso

Los fracasos pueden hacernos más sabios y acercarnos al éxito siempre y cuando seamos capaces de darnos la oportunidad de comprender por qué razón se han producido.

Los fracasos nos indican que el camino que elegimos para obtener determinado objetivo no es el más adecuado y que debemos buscar otra opción.

Sin embargo, aprender del fracaso puede ser muy difícil.

Cualquier fracaso es una herida narcicística, algo que atenta contra nuestra autoestima, nos lastima y podemos preferir olvidarlo antes que arriesgarnos a explorar lo acontecido.

Además vivimos en una sociedad que endiosa a quienes son exitosos y suele condenar a los que sufren el más mínimo fracaso.

La mayor evidencia la hemos tenido ante algunas reacciones frente a los éxitos o fracasos deportivos de algunos jugadores que participaron del mundial de fútbol jugado recientemente.

Cuando perdían eran groseramente agredidos y cuando triunfaban movilizaban multitudes enfervorizadas.

Por supuesto la sociedad, en muchos casos, no ayuda a sus integrantes a ser capaces de aceptar errores o fracasos y sacar una enseñanza positiva de lo sucedido.

La manera más simple para lograr que nuestros fracasos nos conduzcan al éxito es aceptar nuestros errores, analizarlos cuidadosamente para no volver a cometerlos, y experimentar nuevas estrategias para alcanzar la meta deseada.

Puede ser que lograr algunos objetivos lleve tiempo y esfuerzo, pero si somos capaces de aprender de los fracasos siempre triunfaremos.

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