Es muy importante atender a tu bebé cuando llora

Quienes tenemos unos cuantos años de vida escuchamos muchas veces el consejo de nuestras madres cuando nos llegó a nosotras el tiempo de ser mamás: “¡déjalo que llore, porque lo vas a malcriar!”.
Ahora, afortunadamente, ha cambiado mucho todo lo referido a la crianza de los niños, pero aún es bastante común escuchar a una mamá, especialmente si es primeriza, manifestar que a veces no sabe qué hacer cuando su bebé llora.
Desde hace décadas, los científicos especializados en desarrollo infantil se han dedicado a estudiar la regulación emocional en los niños y el vínculo cuidador-bebé.
Y han llegado a una misma conclusión: los bebés cuyos padres responden a sus necesidades son personas mucho más hábiles para regular sus emociones y calmarse solos durante el resto de sus vidas.
¿Por qué lloran los bebés?
El llanto es el único medio de comunicación del bebé con el exterior, ya que carece de lenguaje y no tiene habilidades comunicativas.
Es su reacción para conseguir la atención inmediata de los adultos, de quienes depende a partir del momento del nacimiento.
En la vida intrauterina, el niño ha tenido durante nueve meses protección del ambiente, del ruido y de los accidentes.
El parto es el primer contacto con el exterior y es un momento que siempre le resulta traumático, por más cuidada que haya sido la atención a la madre y al recién nacido.
Si durante los primeros meses de vida los niños carecen de suficiente atención o contacto físico pueden desarrollar sentimientos de soledad profunda y desconfianza.
A partir de esa primera reacción ante lo que puede ser vivido como un estado de abandono, es muy probable que el niño desarrolle emociones negativas que puedan acompañarlo durante el resto de su vida, impidiéndole establecer vínculos emocionales profundos con otras personas.
Regulación emocional
Los bebés nacen con un notable número de capacidades, pero inmaduros en cuanto a sus habilidades, y necesitan a sus cuidadores para afinar esas habilidades.
Y una cosa que los recién nacidos no pueden hacer es regular su propia angustia, ante las agresiones externas o internas, sea frío, hambre, dolor o cualquier otra situación displacentera.
Esa habilidad no se desarrolla hasta aproximadamente los cuatro meses de edad.
Es por esa razón que los bebés necesitan la ayuda de sus padres para calmarse, es decir, para empezar a poder regular sus emociones.
De manera que es imperativo para el vínculo bebé-cuidador, sea madre, padre u otro adulto responsable, que los cuidadores respondan al llanto de sus bebés.
Efectos a largo plazo
Además los cuidadores brindan al bebé la primera información sobre la previsibilidad del mundo social, la confiabilidad de los demás y sobre su propio valor.
Cuando tranquilizas a tu bebé en momentos de angustia, aprende que tú eres digno de confianza, y también que él es merecedor de relaciones cariñosas y amorosas, lo cual influye positivamente en sus futuras relaciones.
Diversas investigaciones han demostrado que la capacidad del cuidador para atender al llanto del bebé se asocia, a futuro, con el funcionamiento cognitivo, el desarrollo del lenguaje y la autoestima del niño y del adolescente.
Afortunadamente, los cuidadores están preparados biológicamente para atender a sus bebés, pues hay hormonas que impulsan el cuidado.
De manera que no te dejes llevar por lo que dicen otras personas.
Sigue tus sentimientos.
Y si cuando tu bebé llora tu impulso te arrastra a tomarlo en brazos y consolarlo, hazlo.
Al menos durante los primeros cuatro o cinco meses de vida.