Cómo evitar la recurrencia de migrañas en la menopausia

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En el mundo millones de personas sufren migraña, una enfermedad que afecta más a las mujeres que, en muchos casos, recurren a la automedicación con analgésicos de venta libre para superar la situación que suele complicar su desempeño laboral o doméstico.

Recientes investigaciones han sugerido que los síntomas de la migraña pueden aumentar durante la menopausia, pero tienden a disminuir después.

Un nuevo estudio informa que la transición a la menopausia puede aumentar los síntomas de migraña, especialmente en mujeres con antecedentes de migraña debido a cambios hormonales durante su ciclo menstrual.

Para estas mujeres, los dolores de cabeza pueden disminuir después de la menopausia, excepto para aquellas que utilizan terapia de reemplazo hormonal.

Síntomas de migraña

La migraña es un dolor de cabeza pulsátil intenso. generalmente de un solo lado.

Suele estar acompañada de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido.

Las crisis de migraña pueden durar desde algunas horas a varios días, y el dolor puede ser tan intenso que interfiere en las actividades diarias.

Las mujeres tienen migraña con mayor frecuencia que los hombres y con mayor repercusión discapacitante.

En algún momento de la vida adulta el cuarenta y tres por ciento de las mujeres sufren migrañas contra un dieciocho por ciento de los hombres.

Pero tanto los niños como los adolescentes pueden padecer migraña.

Los síntomas pueden variar de persona a persona, pero los más comunes incluyen:

  • Dolor de cabeza palpitante o pulsátil.

  • Dolor que aumenta con la actividad física o cualquier movimiento.

  • Náuseas o vómitos.

  • Sensibilidad a la luz, los sonidos y los olores.

  • Dolor en un lado de la cabeza o en la parte delantera o trasera de la cabeza.

Después de un ataque de migraña, el paciente puede sentirse agotado, confundido y sin fuerzas hasta por un día, y el movimiento brusco de la cabeza podría provocar dolor de nuevo, brevemente.

Pródromos

Uno o dos días antes de una migraña, se pueden producir cambios sutiles que anuncian una migraña próxima:

  • Estreñimiento

  • Cambios de estado de ánimo, de depresión a euforia

  • Antojos de comida

  • Rigidez en el cuello

  • Retención de líquidos o mayor necesidad de orinar

  • Bostezos frecuentes

  • Visualización de puntos brillantes o destellos de luz

  • Pérdida pasajera de la visión

  • Sensaciones de hormigueo en un brazo o una pierna

  • Entumecimiento o debilidad en el rosto o en un lado del cuerpo

  • Dificultad para hablar

Migraña y menopausia

Recientes estudios, respaldados por observaciones clínicas en una gran población de mujeres, sugieren que la migraña generalmente empeora durante la transición a la menopausia y mejora después de la menopausia.

Esas diferencias son más notorias en mujeres con antecedentes de migraña debidos a cambios hormonales, especialmente en los estrógenos, durante su ciclo menstrual o después del parto.

Carencia de sueño y migraña

El estudio también reforzó la información previa que mostraba una relación entre la falta de sueño y la migraña.

En las mujeres premenopáusicas, el índice de masa corporal, la ansiedad, la depresión y los sofocos contribuyen a una mala calidad del sueño, pero no desencadenan migrañas, mientras que en las mujeres perimenopáusicas esas condiciones pueden empeorar la migraña.

Se pueden usar medicamentos inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (SNRI) específicos para atacar los síntomas vasomotores y las interrupciones del sueño que ocurren durante la menopausia.

Pero solamente pueden ser indicados por un médico especialista.

Lo que generalmente se aconseja es hacer algunos cambios en el estilo de vida para ayudar a reducir la intensidad o la frecuencia de los dolores de cabeza antes de encarar un tratamiento medicamentoso.

Mantener patrones regulares de sueño. Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.

Mantener la higiene del sueño mediante rutinas que promuevan el descanso libre de interrupciones y en una habitación confortable. Evitar las siestas.

Hacer ejercicio regularmente, especialmente ejercicios aeróbicos, caminar, nadar, que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad y facilitan el sueño nocturno.

Alimentarse con regularidad. No saltearse comidas, tomar un desayuno rico y saludable, y evitar los alimentos con exceso de carbohidratos.

Limitar las comidas en las horas previas a la hora de acostarse.

Reducir el estrés, incorporarando actividades como el yoga, la meditación y las técnicas de respiración profunda.

Evitar los alimentos y bebidas desencadenantes de migrañas, como vinos, cerveza, quesos fermentados, chocolate, carnes procesadas y pescados ahumados.

Si bien es posible que dormir bien por la noche no elimine totalmente los dolores de cabeza, puede ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad, según señalan los expertos.

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