El cuerpo después de los cincuenta

En el siglo pasado era común que las veinteañeras se preocuparan por su figura, siguieran dietas para adelgazar y se mataran en el gimnasio para conseguir un cuerpo esculpido, que pudiera competir con el de las modelos de pasarela.
En la actualidad parece ocurrir un proceso inverso.
Muchas jovencitas han dejado de preocuparse por tener un cuerpo perfecto y son sus madres, o incluso sus abuelas, las que tratan de conservar una apariencia juvenil y un cuerpo delgado.
Delgadas para siempre
La Dra. Cynthia Bulik, directora del Programa de Trastornos de la Alimentación de la Facultad de Medicina de Carolina del Norte ha llegado a la conclusión de que, en la actualidad, sentirse demasiado gorda, es un problema mayor para una una mujer cincuentona que para una adolescente.
En un estudio publicado en el International Journal of Eating Disorders, que incluyò a mujeres con una edad promedio de 59 años, se puso de manifiesto que el 70% de las participantes estaba tratando de perder peso.
Dos tercios de las mujeres pensaban en su peso o figura a diario, y el 40% se pesaba un par de veces a la semana o más.
Por supuesto buena parte de la razón por la cual las mujeres de mediana edad en adelante se preocupan tanto por su apariencia corporal se debe a que actualmente se idealiza a la juventud, la delgadez y la belleza de una manera exagerada.
Todos los medios de comunicación bombardean a las mujeres ofreciéndoles productos para borrar la celulitis, bajar de peso, eliminar las arrugas y las manchas de la edad en la piel.
Nadie quiere envejecer. Y las mujeres se sienten más presionadas que los hombres, aunque muchos también caen en la volteada.
En el afán por seguir pareciendo jóvenes y estilizadas muchas mujeres se someten a dietas y cirugías riesgosas, que en algunos casos les cuestan la vida. Porque no todas pueden acceder a profesionales debidamente certificados que les brinden una asesoría responsable, tanto en alimentación como en tratamientos estéticos.
A partir de los 50 años las mujeres comienzan a tener cambios hormonales que, en muchos casos, producen un aumento del peso corporal, lo cual explica por qué comienzan a sentirse insatisfechas con la imagen que les devuelve el espejo.
Lo curioso es que aún las mujeres que no sufren un aumento de peso notorio también comienzan a preocuparse por adelgazar.
Comparan su figura con la que tenían veinte o treinta años antes, o consideran que su vientre ya no luce como antes.
Según la doctora Bulik, hay mujeres que no se obsesionan con la delgadez.
En general son mujeres que mantienen una relación estable, constante y a largo plazo, tienen hijos y un trabajo seguro.
Pero, dado que en la actualidad la expectativa de vida indica que las mujeres sobreviven por varios años a sus parejas, también se ha notado un incremento de mujeres que han superado los 65 años y que siguen obsesionadas por conservar una eterna juventud.