Descanso y contemplación: pilares de la salud

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Las vacaciones en el trabajo no son valoradas en todos los países occidentales de la misma manera.

En la Unión Europea el personal tiene derecho a un mínimo de cuatro semanas de vacaciones pagadas al año, mientras que en los Estados Unidos la Ley Federal no contempla un periodo de vacaciones pagadas.

Una cultura sin descanso tiene consecuencias negativas para la salud física, mental y espiritual de los ciudadanos.

Y la importancia de que las personas puedan alejarse del ajetreo de la vida cotidiana no solo está respaldada por la investigación contemporánea sino que ha sido considerada fundamental por todas las religiones.

El descanso y las tradiciones religiosas

El judaísmo, el cristianismo y el Islam consideran que un día de descanso a la semana es un derecho sagrado y una responsabilidad de los creyentes.

El judaísmo ofrece un período de veinticuatro horas, que comienza al atardecer del viernes y se prolonga hasta el atardecer del sábado, para la práctica religiosa y la comida en familia.

Los musulmanes celebran su día santo los viernes, asistiendo a servicios religiosos en los que oran y escuchan sermones sobre temas intelectuales, espirituales y prácticos.

Los cristianos concurren a sus templos los domingos, día en los que la familia participa de la misa y comparte la Eucaristía.

A través de la práctica de la meditación, las tradiciones religiosas aquietan los sentidos y la mente generando una mayor conciencia.

Hindúes y budistas enseñan el concepto de dhyana, que puede ser traducido como contemplación , y consideran que aquietar la mente a través de la meditación puede ayudar a las personas a reconocer que sus sentimientos, percepciones, e incluso el yo son características transitorias de la vida que pueden causar sufrimiento.

La confirmación que ofrece la ciencia

En la actualidad, la ciencia médica ha aportado su contribución, confirmando a los agnósticos o escépticos los beneficios que generan esas prácticas que tradicionalmente preconizaron las diversas religiones.

Los investigadores han encontrado una asociación entre el tiempo de inactividad, el aprendizaje y la creatividad.

Han demostrado que los paseos recreativos en ambientes naturales, el sueño y el ejercicio mejoran la salud física, mental e intelectual.

Con lo cual también incrementan la productividad.

De manera que los períodos de descanso no tienen por qué influir de manera negativa sobre los ingresos de una persona, sino todo lo contrario.

En tiempos más recientes, los estudios por imágenes han demostrado que la meditación regular puede transformar las vías neuronales del cerebro, creando nuevas redes neurológicas que conducen a un mejor estado físico y a una sensación superior de bienestar espiritual.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Quien considere que “no puede” dejar sus actividades por un período prolongado, no tiene por qué resignar los breves descansos entre una actividad y otra.

Un breve paseo al aire libre, contemplando la naturaleza.

Una práctica deportiva que resulte reconfortante.

Una meditación activa, como puede ser una práctica diaria de tai chi o qi gong.

Una oración y un agradecimiento diario, si la persona es religiosa.

Todo vale para disfrutar de la vida y no solamente transcurrirla.

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